sábado, 9 de febrero de 2013

Mujeres Matemáticas en México.

Seguimos con las reseñas de los artículo contenidos en la Revista Ciencia en su edición julio-septiembre 2012. Presentamos algunas conclusiones y datos contenidos en el artículo "Mujeres Matemáticas en México" de Patricia Saavedra. 


En el artículo se describe cómo ha cambiado la participación femenina dentro de la comunidad matemática en niveles licenciatura, posgrado y como miembros del personal académico, y se le compara con el de otras disciplinas. 



En el 2009 a nivel global, la UNAM reportó por primera vez más mujeres que hombres inscritos al ciclo escolar 2008-2009. Según datos del ANUIES de 1990 y 2004 la matrícula femenina se incrementó de 40 a 49 por ciento en diez años. En matemáticas y carreras afines el porcentaje de mujeres inscritas como estudiantes en los años 1994 y 2004 fue de 33% y 38% respectivamente, es decir que se tuvo un incremento inferior que el promedio general. Respecto a la eficiencia terminal se observa que las mujeres siguen trayectorias más regulares en la licenciatura y desertan menos. De cada 100 estudiantes que se titulan de una licenciatura en matemáticas 43 son mujeres.



En México en los diferentes programas de maestría en matemáticas para el 2004 la matrícula femenina representaba el 24% . También a nivel maestría la eficiencia terminal de las mujeres es mayor, representando el 47% de estudiantes titulados en 2004, se piensa que tal vez los hombres tengan más presiones de carácter laboral que dificulten su titulación. "Vale la pena señalar que de 164 mujeres inscritas en programas de maestría en 2004, 98 decidieron hacerlo en programas de maestría en ciencias, mientras que 66 se especializaron en la enseñanza de las matemáticas, lo que ilustra que esta orientación sigue atrayendo a un buen número de mujeres". En los programas de doctorado en matemáticas en México, para el 2004 la matrícula femenina representaba el 24%, aunque en el caso del Doctorado en Matemática Educativa este porcentaje sube a 50%. En cuanto a eficiencia terminal para este año el 42% de los que obtienen un grado en doctor en matemáticas son mujeres. Algo a resaltar es que tanto al salir de la licenciatura como de la maestría, un porcentaje menor de mujeres decide continuar sus estudios, se sugiere como posible causa la condición materna: 50% de las estudiantes universitarias mayores de 25 años son madres. De los 2,309 becarios Conacyt que obtuvieron un grado de doctor en 2008, solamente 36 lo obtuvieron matemáticas, y de éstos 14 fueron mujeres y sólo una lo hizo en matemáticas educativas.



En cuanto al personal académico en las distintas instituciones a nivel nacional "Hasta 1982, el 25.9

por ciento de la planta estaba constituido por mujeres; en 1990 esta cifra se incrementó al 34.2 por ciento, 
y en 1998 alcanzó una cifra récord de 41.6 por ciento, para descender en 2007 al 40.7 por ciento. Quizás
ello mostraba que se había alcanzado ya un techo difícil de rebasar." Un cambio importante en cuanto a la habilitación del personal académico en general es que a principios de los 90's la mayoría tenía licenciatura como grado máximo, mientras que en el 2007 la mayoría contaba con maestría. "Hasta 1990, las mujeres integrantes del personal académico tuvieron la posibilidad de escoger entre ser madres primero y después terminar sus estudios de posgrado... Actualmente esta posibilidad es cada vez más remota..." Para el análisis de la participación femenina se eligieron 41 institutos de investigación o de educación superior que ofertaran al menos un programa de licenciatura o posgrado en matemáticas. Las mujeres resultaron ser casi la cuarta parte del total de la planta académica, cifra por debajo del 40% que se registra a nivel global. "En cuanto a la habilitación, se observa que 45.1 por ciento de las mujeres matemáticas en la academia poseen doctorado, muy por encima del 33 por ciento general..." 


Considerando datos del Sistema Nacional de Investigadores SNI, del total de matemáticos miembros del personal académico a nivel nacional 40 por ciento es miembro del SNI, y de éstos 21.4% son mujeres. Vale la pena contrastar este último dato con el porcentaje  del personal académico de instituciones federales en términos globales (hombres y mujeres) que es miembro del SNI, que es sólo del 29.3% . El área de humanidades es la que reporta mayor participación femenina en el SNI con 48%, mientras que para ciencias físico-matemáticas y de la Tierra es de 18.3% (el menor de todas las áreas). Del total de matemáticos que cuentan con SNI las mujeres representan el 31 por ciento de los candidatos: 25 por ciento del nivel 1; 13 por ciento del nivel 2; y 3 por ciento del nivel 3  "...no deja de sorprender que el porcentaje de mujeres matemáticas con nivel 3 en el SNI sea menor al de ciencias exactas: 0.3 contra 1.1 por ciento, y muy por debajo si se compara con el porcentaje total de mujeres en el SNI con nivel 3, que es de 4.4 por ciento. Cabe señalar que hasta ahora ninguna mujer matemática ha sido miembro de un comité evaluador de este área." 



Revisando las cifras internacionales se observa que los países del norte de Europa tienen menor participación femenina en matemáticas respecto a los países del sur. En México la situación de las matemáticas en la academia es similar a los países del sur de Europa.



Algunas de las conclusiones que presenta el artículo son:



1. "El número de mujeres que estudia matemáticas se ha incrementado en los últimos años a una tasa menor que en otras disciplinas." Se observa que las mujeres aún prefieren disciplinas que refuerzan el papel social que durante años se les ha asignado: la docencia, el cuidado de los otros, las artes.




 2. Aunque las mujeres presentan una eficiencia terminal superior, en comparación con los hombres un porcentaje menor opta por continuar sus estudios.




3. "La cuarta parte del personal académico es femenino, lo cual es un porcentaje bajo respecto a otras disciplinas, pero comparable con las cifras que reportan otros países."




4. La participación de las mujeres matemáticas en el SNI es alto, comparable al de otros campos de

las ciencias exactas, pero el número de investigadoras en los niveles 2 y 3 está por debajo de lo que podría esperarse en ciencias exactas.


La autora recalca que se necesitan entender los factores que influyen positiva o negativamente en el desarrollo académico de hombres y mujeres, el cual se muestra desigual, y que esta es una tarea compleja. Aunque la maternidad pareciera un factor que incide faltan más estudios para elaborar este tipo de conclusiones.



Los datos anteriores reflejan que las mujeres representamos un capital humano importante dentro de la comunidad matemática, que el comportamiento de la participación femenina se muestra desigual con respecto a la masculina, pero con patrones claros. Así pues vale la pena seguir recabando información y entendiendo las causas de la inequidad para así poder planear de mejor manera las políticas de las instituciones de educación e investigación con una perspectiva de género.




domingo, 2 de diciembre de 2012

Dance, dance....




Ya mencionamos alguna vez que en principio el problema no es que haya distintos géneros, hombres y mujeres, el problema es que dentro de esta sociedad machista se exige el cumplimiento de ciertas tareas por parte de las mujeres al mismo tiempo que desvaloriza dichas tareas, calificándolas de labores de segunda creando así un círculo vicioso. Si no pedimos la desaparición de los géneros ¿Qué queremos entonces? Vale la pena hacer un paréntesis para aclara la diferencia entre género y sexo, los distintos sexos son macho y hembra, se distinguen exclusivamente por las funciones biológicas que realizan o que pudieran realizar los individuos; los distintos géneros son, por ejemplo, hombres y mujeres, se distinguen más bien por los distintos roles que se realizan dentro de la sociedad, esto es, el género es una asignación social mientras que el sexo es una asignación biológica. Aclarado esto no es muy claro si puede existir una sociedad donde a pesar de que haya géneros distintos, éstos puedan convivir sin que uno oprima al otro. Saliendo de una clase de tango estaba yo cuando me puse a pensar en esto, y ocurrioseme entonces, que sigo sin tener ejemplos reales de este tipo de sociedades, pero creo tener un micro-ejemplo buenísimo: la danza.

En la mayoría de los bailes de salón los hombres y las mujeres tienen asignados cada uno movimientos distintos pero que combinan perfectamente con los del compañero de género opuesto, en total armonía y literalmente al mismo ritmo. ¿Quién es una buena pareja de baile? Aquel o aquella que logra sincronizarse de la mejor manera con su compañer@ de baile. Por ejemplo no tiene ningún sentido que un experto bailarín de tango quiera lucir sus mejores trucos bailando conmigo que soy principiante, lo único que logrará será confundirme, incomodarme y en el peor de los casos hacerme caer, y entonces los dos habremos fracasado rotundamente al intentar bailar. Pero aquella persona que reconoce la cadencia de la pareja y le saca jugo a su poca o mucha técnica, esa sí que sabe el significado de bailar. Y quienes sí saben bailar son mis maestros de tango, Charlotte y Miguel, que como maestros realizan perfectamente los pasos tanto femeninos como masculinos, ya que muchas veces por ejemplo Carlotte necesita enseñar a los hombres los movimientos y requiere realizarlos ella misma, y Miguel lo propio para corregirnos a las mujeres. Así es como del profundo conocimiento de los roles ellos enseñan a cada pareja de baile a comunicarse entre sí, a acoplarse y disfrutar de la mejor manera cada ejercicio de la danza.

Me encanta el baile por muchas razones y me acabo de dar cuenta de una más: es justo un lugar donde los roles de cada género están diseñados no para que uno se eleve sobre el otro, si no para que los dos juntos realicen el arte del movimiento en armonía.  Para mí, de manera muy personal, el baile representa uno de los ejes que me mantienen en este mundo, y parece que no soy la única, ya decía la gran bailarina y coreógrafa Pina Bausch: “Dance, dance… otherwise we are lost”.

De caricatura...

Ahora nos pusimos gráficos, quiero compartir uno de los dibujos de la serie "Lola" de Alejandra Lunik, y la serie completa "No es lo mismo degenero la equidad, a la equidad de género" de Trino monero, ambos excelentes caricaturistas.  Los dos trabajos tratan de mostrar el contexto social y cultural que hay detrás de la desigualdad de género. 

Alejandra lunik: Lola Nº 52. Florcita, qué tontita!

¿Tú qué opinas, como Lola crees que hay que exigir en voz alta respeto y equidad, o como Flor crees que el machismo existe sólo en nuestra imaginación? Nosotros estamos del lado de Lola, creemos que el machismo existe y reconocemos sus consecuencias en nuestro día a día. Más aún, queremos entender las causas de la desigualdad y combatirlas, empezando en aquellos lugares donde nos desenvolvemos: la familia y el trabajo. Los invitamos a echarle un ojo la serie completa de Lola, no todas las caricaturas son subversivas, pero todas  tienen un rico humor femenino: http://alejandralunik.blogspot.fr/


 Ahora el trabajo de Trino.  Los dibujos forman parte de los trabajos del Programa Alas y Raíces de CONACULTA, dejamos un extracto de la cédula introductoria de la serie:


"Esta exposición es para ti. Salió de la casa o de un mercado, de un parque o de un me acuerdo. Alguien lo dijo hace muchos años y alguien lo dice todavía. Está de risa para no llorar. Nos pasó cuando éramos niñas y niños pero ya no queremos que se repita, con ninguna niña ni con ningún niño. Con ninguna persona.  ¿Cuántas veces escuchaste estas frases? ¿Cuántas veces has dicho esas u otras parecidas? Son muy viejas. Y sin embargo aquí siguen. Quizá se escuchan hasta en nuestras familias. Son nuestras enemigas porque impiden que hoy sea realidad la igualdad entre niñas y niños, mujeres y hombres. Cada vez que se  pronuncian se aleja un día más esa posibilidad. Con ellas llega además un mañana difícil para ellas y ellos. ¿Qué hay en esas frases?"











© "No es lo mismo equidad de género que degenero la equidad" Ilustraciones de TRINO para Alas y Raices, CONACULTA

 ¿Te recuerdan algo las caricaturas de esta serie, te identificas en alguna? A mí la que más me gustó y que me removió algunos recuerdos fue la de "...sírvele a tu hermano más tecito ¡Atiéndelo!"; y si nos dieran un peso por cada que alguien grita "vieja el último"... Creemos que efectivamente este tipo de acciones y comentarios son el reflejo de lo inequitativo de la sociedad y además contribuyen a que las cosas sigan como están.

Cambiar la sociedad en su conjunto es una labor necesaria, pero bastante ambiciosa. Los comentarios sexistas y el acoso son realidades con las que convivimos cotidianamente. Sin embargo podemos empezar cambiando nuestro entorno inmediato. Si logramos que nuestras familias, escuelas, centros de trabajo queden libres de este tipo de actitudes habremos hecho una labor valiosísima para nosotros y para generaciones futuras.  Si logramos un ambiente seguro en las escuelas y centros de investigación para nuestras alumnas, profesoras, investigadoras, estaremos entregando una fortaleza donde será mucho más fácil concentrarse para realizar las labores que requiere la generación de conocimiento, y donde será mucho más difícil caer en la angustia que generas las agresiones sexistas. Estaremos entregando un respiro, un lugar a salvo. Si lo pensamos bien no debemos exigir nada menos que esto.



jueves, 18 de octubre de 2012

¿Cuántas somos? ¿Dónde estamos?





Seguimos con las reseñas de los artículo contenidos en la Revista Ciencia en su edición julio-septiembre 2012. Esta vez con el artículo escrito por la Dra. Olga Bustos que nos muestra datos señalando cuáles son las áreas de conocimiento que cuentan con mayor incursión femenina y detalla las diferencias entre los diferentes niveles del SNI a este respecto.


El texto comienza mencionando que la educación superior sigue siendo un privilegio al que solo accede una parte minoritaria de la población tanto en México como a nivel mundial. También se hace hincapié en que la igualdad y equidad de los géneros está estrechamente relacionado con los derechos legales de las mujeres y se mencionan algunos instrumentos normativos para la lucha contra la discriminación en el marco de defensa de derechos humanos. Por poner un ejemplo uno de los “Objetivos del Milenio” (ONU) es eliminar las desigualdades entre mujeres y hombres en todos los niveles educativos para el año 2015.
Por otro lado se señala que a lo largo de la historia las mujeres siempre han generado reconocimiento aunque esto no siempre se les ha reconocido, y aunque la admisión de las mujeres a las escuelas de educación superior es reciente en comparación a la antigüedad de dichas instituciones en los últimos años se ha logrado cierta equidad. Se dan algunos datos para mostrar la evolución de la integración femenina a la educación superior a nivel mundial, por ejemplo en 1960 las mujeres representaban un tercio de la matrícula total para este nivel educativo, pero para el año 2000 constituían ya el 50 por ciento  y para el 2007 el 51 por ciento. Asimismo se señala que según datos de la UNESCO del año 2008 a nivel maestría las mujeres representaban  el 56 por ciento, para nivel doctorado en 44 por ciento y el 39 por ciento del personal de investigación.
El texto refiere que debido a que vivimos en una sociedad patriarcal existe una división del trabajo donde las mujeres son asignadas a las labores privadas de cuidados de la familia y mantenimiento del hogar, y los hombres a las “tareas del mundo público” como el trabajo remunerado y la educación formal.

Al hacer el análisis a nivel nacional se muestra la incursión de las mujeres en los distintos niveles académicos:

·         Las mujeres representan aproximadamente la mitad de la matrícula a nivel superior, pero que al hacer un desglose puede observa que hay carreras donde la inserción femenina es mucho más marcada que en otras. Por ejemplo de 1983 al 2006 el porcentaje de mujeres en el área de ciencias de la salud pasó del 47 al 64 por ciento respectivamente, mientras que el área de ingeniería y tecnología  pasó del 14 al 30 por ciento.

·         A nivel posgrado se tienen datos similares, la mayor matrícula femenina se encuentra en las áreas de ciencias de la salud y de educación y humanidades donde incluso sobrepasa el 50 por ciento, mientras que áreas como ciencias exactas e ingeniería y tecnología las mujeres representan el 38 y 32 por ciento respectivamente.

·         Respecto al personal de investigación según datos del SNI en 1984 (cuando se creó este organismo) las mujeres representaban el 19 por ciento, para el 2010 esta cifra se incrementó para alcanzar un 33 por ciento. Desglosando por niveles este último dato, se tiene que las mujeres representan el 40 por ciento en la categoría de Candidatos, el 35 por ciento para Nivel I, el 28 por ciento para Nivel II y finalmente el 20 por ciento para Nivel III. El texto desglosa estos datos también por áreas de conocimiento donde la menor participación femenina se encuentra en ciencias físico-matemáticas y de la Tierra donde las mujeres representan solamente el 19 por ciento (tomando en cuenta todos los niveles).

Después se analiza la participación de las mujeres en los comités del SNI y se encuentra que “En lo que atañe a los comités de evaluación o de acreditación en diferentes instituciones, la participación de las mujeres es mínima, a pesar de que muchas de las investigadoras cumplen ampliamente con el perfil requerido.” Algunos datos que resaltan son que en el área de ciencias físico-matemáticas y de la Tierra tuvo la representación más alta de mujeres en la comisión dictaminadora de esa área (41 por ciento), pero la comisión evaluadora contrasta marcadamente, al tener cero por ciento de mujeres; también aparecen con cero por ciento las áreas de ciencias sociales y de biotecnología y agropecuarias.
Basado en los datos usados a lo largo el texto “se observa que siguen persistiendo sesgos de género que obstaculizan la inserción de mujeres en cargos que implican toma de decisiones”, así como un sesgo importante en cuanto a áreas de conocimiento. Las recomendaciones que se dan para solucionar estos problemas son:

·         Poner en práctica las convenciones y tratados internacionales que México ha suscrito en materia de equidad de género.

·         Incorporar la perspectiva de género en las políticas educativas y tomar esto en cuenta para los planes presupuestales.

·         “…establecer y poner en práctica políticas de acción afirmativa con el objeto de ir cerrando la brecha tanto en las áreas y carreras específicas donde el porcentaje de mujeres todavía no rebasa el tercio del total” como por ejemplo “ofrecer opciones en caso de que las estudiantes, durante la realización del doctorado, incursionen en la maternidad”.

·         Reconocer que si bien implementar una perspectiva de género en las instituciones de educación superior es una tarea que requiere un arduo trabajo, se pueden establecer y lograr metas a corto, mediano y largo plazo.

Nuevamente coincidimos con las ideas planteadas en este texto, aunque hacemos la aclaración que las estadísticas que demuestran la equidad de género a nivel universitario pueden ser engañosas ya que como mostraremos en otro artículo en este mismo sitio, aunque las mujeres representen hoy día el 50 por ciento de la matricula de este nivel una parte considerable no llega a ejercer los conocimientos adquiridos, fallando así para esta población el objetivo educativo. Algo que me parece muy importante señalar es que en el texto se menciona, en referencia a la tercera de las recomendaciones en este escrito, que la UNAM cuenta ya con una política de acción afirmativa respecto a las estudiantes de doctorado que deciden ser madres, quiero mencionar a nivel personal que yo realicé mi doctorado en la UNAM, en el Programa de Ciencias Matemáticas, pero nunca me enteré de este tipo de acciones, y mi percepción es que mis profesoras tampoco estaban enteradas pese a que me constan sus esfuerzos por buscar medios para ayudar a las alumnas que tenían o estaban por tener hijos. Me parece de suma importancia que se den a conocer al personal de investigación y a los alumnos tanto los tratados a los que están suscritas las instituciones en materia de género como las acciones que cada organización está llevando a cabo. En este mismo sentido me parece que debería también haber un flujo de información a la inversa, es decir, que una como alumna o trabajadora tuviera un espacio para hacer saber sus necesidades.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Video Motivacional

Invitando a la comunidad científica a pensar con perspectiva de género. Con un renovado respeto por los video-bloggs Anímese y comente :)



lunes, 15 de octubre de 2012

Ciencia y Género. Techo de Cristal.


Autora: Veronika Sieglin.

Continuamos con la serie de reseñas a los artículos de la Revista Ciencia en su edición de julio-septiembre 2012. En esta ocasión estudiamos el artículo que lleva por título el de esta entrada, reseñamos su contenido y damos nuestras sugerencias al final.

Se le llama “techo de cristal” a aquellos problemas que difícilmente podemos señalar de manera concreta pero que dificultan el ascenso de las mujeres dentro de las instituciones y en general el desarrollo de sus carreras profesionales. Para explicar este concepto el texto comienza con un análisis basado en datos de la UNESCO donde se observa que en las últimas décadas ha habido un aumento del gasto de los países para ciencia y tecnología, y que de hecho esto constituye una de las estrategias de desarrollo. Este gasto de recursos se refleja por ejemplo en el incremento del número de investigadores de tiempo completo que se dedican a labores científicas y tecnológicas, pero esto no va acompañado de una participación más equitativa de las mujeres en este campo profesional.

“Aun cuando son innegables los esfuerzos de instancias supra nacionales y nacionales para incorporar más mujeres a la ciencia y la tecnología a lo largo de las últimas décadas, los avances siguen siendo lentos y apuntan a la persistencia de problemas comunes que limitan un ingreso más vigoroso de las mujeres en este sector productivo. Estos problemas han sido denominados ‘techo de cristal’.” Cabe resaltar que esta problemática está extendida a nivel mundial, y la podemos encontrar en países cuyas leyes parecieran más favorables para las mujeres en comparación con México.

Una de las posibles causas del “techo de cristal” que menciona el texto es el entorno social y político, se sugiere que la sociedad ubica a las mujeres en un nivel inferior que a los hombres, esto crea un tope a priori para el desarrollo de las mujeres a la vez que influye en su toma de decisiones. Uno de los síntomas a nivel internacional es el menor número de vínculos internacionales que crean las mujeres científicas respecto a sus compañeros varones, poniéndolas en una desventaja competitiva. El texto menciona que dentro de las soluciones adoptadas por diversos países para enfrentar este problema están el apoyo a redes profesionales de mujeres, becas especiales, valoración de las contribuciones de las mujeres, sensibilización acerca de la discriminación que sufren e infraestructura social para hacer compatible el trabajo y la familia; aunque el texto no menciona ejemplos específicos de dichos apoyos.

Otra causa que se menciona es la disparidad en las relaciones de poder. Se da cuenta de la gran brecha entre hombres y mujeres en los puestos académicos más altos, así como en los ingresos salariales, a nivel nacional e internacional. Se analiza el impacto negativo de este empoderamiento desigual en dos ámbitos: formal e informal. En el ámbito formal se describen situaciones en las que al ser un varón el jefe o supervisor se tomaban medidas discriminatorias, estos problemas se sugiere resolverlos mediante instancias como defensorías o procuradurías de género. El ámbito informal se define como “un sistema de comunicación, interacción e intercambio entre diversos actores del mundo académico que no está regulado por la normatividad institucional”, como son las redes de apoyo, reuniones sociales, etc. en donde también se comparte (o no) información, se discute y decide el devenir científico de las personas, etc. El texto sugiere que en este ámbito las mujeres se encuentran con las mayores desventajas y le da un gran peso a este factor, notando que este tipo de segregación, aún cuando queda fuera de las normatividades, es parte de la dinámica política de la institución.

Se hace mención también del acoso laboral hacia las mujeres, entendido este como “los actos discriminatorios [que] se ejercen de forma sistemática, con una clara intención de daño a la víctima y por lo menos durante un periodo de seis meses.” Se reseñan algunos estudios sobre acoso laboral en México y en el extranjero. Además del impacto negativo directo de esta práctica en el ascenso laboral de las mujeres se hace énfasis en que “la exposición a tratos discriminatorios y al acoso laboral genera con el paso del tiempo perjuicios para el bienestar psicofísico de las víctimas”, lo cual aumenta la gravedad de este fenómeno, finalmente se sugiere realizar más investigaciones al respecto.  

El texto también señala que las políticas neoliberales fomentan la competencia dentro de las instituciones científicas, y que si bien esta competencia no es necesariamente negativa, tienden a favorecer la discriminación de grupos minoritarios. A este respecto se sugiere, como medida para romper el “techo de cristal”, el “adoptar políticas laborales que, en vez de propiciar la competencia de todos contra todos, con particular afectación de grupos minoritarios como las mujeres, ofrezcan condiciones de trabajo que favorezcan el despliegue de la creatividad e inteligencia de sus integrantes.”

Coincidimos con el artículo, añadimos que en el marco informal es donde pueden llegar a darse con más alevosía prácticas no sólo de acoso laboral si no también otro tipo de abuso como el maltrato emocional o el acoso sexual, los cuales también dificultan el desarrollo profesional y el bienestar psicofísico de las víctimas y que también valdría la pena analizar el impacto de estas prácticas en las instituciones mexicanas. Hacemos también énfasis en que la promoción del modelo de competencia de todos contra todos se inscribe dentro de los cambios sociales y económicos a nivel mundial, es decir, una vez más observamos que los modelos macroeconómicos de las sociedades hoy en día tienden mantener la opresión actual de las mujeres en vez de fomentar su desarrollo personal y laboral.

lunes, 1 de octubre de 2012

"El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir. PRIMERA PARTE. DESTINO.


CAPITULO II. EL PUNTO DE VISTA PSICOANALÍTICO.

Para destacar el atraso en la comprensión de la psique femenina, el capítulo comienza reseñando brevemente un trabajo anterior a Freud, cuya conclusión es que lo concerniente a la libido es de aspecto totalmente masculino. Simone reconoce el avance en el trabajo de Freud al desarrollar una teoría para comprender el desarrollo psicológico de las mujeres. La teoría de Freud está basada en el desarrollo sexual, para las mujeres plantea por ejemplo una etapa dominada por un complejo llamado de Electra, la versión femenina del complejo de Edipo, y reconoce la importancia de dos centros eróticos femeninos: el clítoris y la vagina. La primer crítica a este trabajo es que más que ser un estudio en sí es una adaptación de la versión masculina, lo cual la hace poco sostenible, por ejemplo la teoría  incluye una fase en el desarrollo de la niña marcada por un complejo de castración, queriendo decir que la niña siente frustración por no tener pene, pero dado que no hay un conocimiento sensorial de lo que es tener un pene, no es posible que la niña experimente dicha frustración.

Simone reseña otra teoría, la de Adler, esta plantea como motor del desarrollo de la mujer un sentimiento de vergüenza de lo femenino y de envidia de lo masculino, no ya por un sentimiento de castración física si no por una valoración de lo femenino como inferior, debido a la percepción del entono social que da posiciones privilegiadas a los hombres en la familia, la educación, etc. Según Adler la mujer tiende entonces a masculanizarse o a luchar contra el hombre, resolviendo su conflicto a través de la maternidad. Una primera crítica a esta teoría es que no intenta develar la cuestión fundamental del origen de los privilegios del hombre dentro de la sociedad. Otra crítica es que en oposición a Freud, deja de lado el aspecto sexual, que si bien no es el único factor en el desarrollo humano sí es parte fundamental de éste.

La queja principal de Simone a estas dos teorías es su carácter determinista, es decir, suponen a priori que durante el desarrollo de cualquier persona aparecerán conflictos específicos y que el devenir del individuo estará marcado por la resolución o no de estos conflictos. Pero el desarrollo humano es mucho más dinámico que esto, ya que involucra a cada instante el reconocimiento y asimilación del entorno exterior, las construcciones mentales de cada individuo como el orgullo, la vergüenza, la envidia, etc. dependen fuertemente de sus propias experiencias. Aún así hay ciertas constantes, ciertas situaciones y conductas que se experimentan en general por todas las personas, esta generalidad hace de las teorías psicoanalíticas una herramienta válida. Pero las etapas que marcan el desarrollo mental son de una naturaleza dinámica, por ejemplo no necesariamente lineal, y plantean al individuo retos para los cuales habrá múltiples opciones de resolución, y cada persona optará o no por alguna solución según su propia experiencia.

Simone comenta que en el ámbito sexual, en principio por meras razones anatómicas, para los niños es más fácil explorar sus genitales, que incluso se le dan atribuciones al pene que los ayudan a reafirmarse como individuos dentro de una sociedad. Para las niñas el proceso de reconocimiento de su sexualidad es más complicado, lo cual invitaría a concluir que dada la importancia de la sexualidad en el desarrollo humano, las mujeres se encuentran en desventaja respecto a los varones en cuanto a su desarrollo psicológico. Pero Simone resalta que  tampoco esta posible diferencia dentro del desarrollo psicológico implica automáticamente que el destino de la niña sea convertirse en un ser sometido, deberíamos preguntarnos por las razones por las que las sociedades dan dichas atribuciones al falo, “Solo en el seno de la situación captada en su totalidad funda el privilegio anatómico un verdadero privilegio humano”. Debemos entonces seguir nuestra búsqueda de las razones del destino femenino. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Scientists, Your Gender Bias Is Showing

Los problemas de género en la sociedad en general y en particular en la comunidad científica son causados por múltiples factores: los roles preestablecidos, la incompatibilidad de los tiempos académicos con los tiempos adecuados para la maternidad, la doble jornada laboral, etc.  Probablemente haya otros tantos que todavía no descubrimos, además tampoco logramos identificar exactamente de qué manera dificultan cada uno de estos factores el avance de las mujeres dentro de la academia respecto a sus colegas varones.

Uno de los factores es la existencia de discriminación directa hacia las mujeres dentro de la comunidad científica en cuestión de contrataciones. Esto queda demostrado en un estudio realizado por  investigadores de la Universidad de Yale, Corinne Moss-Racusin y colaboradores, en donde se entregaron expedientes para solicitar un puesto de laboratorio.  El experimento fue el siguiente: se entregaron expedientes con contenido idéntico en cuanto a habilidades y competencias, pero a veces el expediente era dado con un nombre femenino y otras con un nombre masculino. En los resultados obtenidos se observa que los solicitantes con expedientes femeninos fueron calificados como menos aptos para su contratación, además de que el sueldo ofertado fue significativamente más bajo para las mujeres que para los hombres. Cabe decir que no hubo diferencias en la manera de evaluar de los hombres respecto a la manera de evaluar de las mujeres que se encontraban dentro de las comisiones evaluadoras.

Las conclusiones del estudio si bien no nos extrañan del todo no dejan de sorprendernos. Habrá que hacer este tipo de experimentos en nuestros centros de trabajo para determinar en qué grado ocurre este tipo de discriminación en nuestros propios institutos, pero todo apunta a que la academia no se escapa de las prácticas sexistas que se llevan a cabo cotidianamente en todos los niveles de la sociedad en la que vivimos. Tal vez sea ingenuo pensar que desde nuestros laboratorios podemos conformar un programa para acabar con el machismo en el mundo, pero una vez identificadas prácticas sexistas dentro de la comunidad científica es imperante que diseñemos con prontitud un programa para erradicarlas al menos dentro de la academia, esto sí que no es mucho pedir, y más que un pedir, debe ser una exigencia.

Les dejo la liga del blog con la primer nota que leí acerca del estudio, la cual escribe Ilana Yurkiewicz, estudiante de medicina en Harvard: Scientists, Your Gender Bias Is Showing.
 También la liga al artículo mencionado donde se pueden encontrar los detalles técnicos del estudio: Science faculty’s subtle gender biases favor male students.


lunes, 27 de agosto de 2012

Revista Ciencia AMC. MUJERES en la Ciencia.

Con gran gusto compartimos el último número de la revista Ciencia, editada por la Academia Mexicana de Ciencias, el cual dedica a las cuestiones de género dentro de la ciencia en México. Estadísticas, ensayos, propuestas y testimonios alrededor de la experiencia de ser científica están vertidos en sus páginas. Ahora presentamos un resumen y comentarios sobre el primer artículo, el cual es uno de los que más ha llamado nuestra atención por la claridad de sus planteamientos. Próximamente compartiremos nuestro análisis de los demás escritos. Aplaudimos este esfuerzo por lograr la equidad de género en la ciencia e invitamos a todas a participar en él comentando y compartiendo.




Angélica Evangelista García,Rolando Tinoco Ojanguren y Esperanza Tuñón Pablos.

Coincidimos plenamente con una de las primeras afirmaciones del artículo y que hemos recalcado en entradas pasadas: “La cultura marca a todos los seres humanos con el género, y el género marca la percepción de todo lo que demás que nos rodea.”

El artículo utiliza estadísticas de ANUIES y CONACyT para mostrar que si bien el incremento de la matrícula femenina en las instituciones de educación superior, y sobre todo en posgrado, se ha incrementado notoriamente, la participación de las mujeres decrece drásticamente al considerar los niveles académicos más altos (por ejemplo niveles II y III del SIN). “En realidad, puede afirmarse que las mujeres constituyen en todos los casos una pequeña minoría de las personas que ocupan los puestos científicos de mayor responsabilidad.” Lo anterior viene a confirmar lo que vivimos en nuestros centros de trabajo.

Se sugiere que el problema de la poca participación femenina en puestos de mayor responsabilidad es “el conflicto de papeles que experimenta al tener que atender, simultáneamente, las demandas familiares y las profesionales.” Este es justo el eje de nuestra entrada pasada, donde hacemos notar que las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado.

Como medidas necesarias para hacer de la ciencia un espacio más incluyente se mencionan:
·         Primero: un análisis institucional  profundo sobre las inequidades de género que de luz sobre las causas de dicho fenómeno dentro de los centros académicos.
·         Segundo: implementar o aumentar las cuotas de mujeres aspirantes a plazas científicas y tecnológicas.
·         Tercero: impulsar políticas para lograr la participación de mujeres en puestos de evaluación y decisión, apoyar las redes de mujeres en ciencia y reservar fondos para incentivos para mujeres científicas.

Si bien creemos que estas medidas son necesarias como hemos dicho anteriormente, y siguiendo sugerencias del propio artículo, creemos que debe haber un cambio de enfoque respecto a las actividades domésticas, específicamente una revalorización de las mismas, como un primer paso para lograr equidad en la distribución del trabajo doméstico entre hombres y mujeres. Sin esto sólo estaremos atacando las consecuencias de una de las principales causas de que las mujeres no puedan desarrollar plenamente sus aptitudes científicas, y en general desenvolverse de manera plena como individuos.

miércoles, 1 de agosto de 2012

"El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir. PRIMERA PARTE. DESTINO.



CAPÍTULO I. BIOLOGÍA.

"¿Qué representa la hembra en el reino animal? ¿Qué singular especie de hembra se realiza en la mujer?" En todas las especies machos y hembras desarrollan conductas distintas respecto a la supervivencia de la especie, estas diferencias pueden ser muy marcadas, como en el caso de los leones, o casi imperceptibles, como en algunos peces. En el aspecto estrictamente biológico ¿cuáles son las diferencias entre machos y hembras en la especie humana?
Para la mujer es evidente que la posibilidad de dar a luz, lo cual si bien puede ser psicológicamente una experiencia sumamente enriquecedora, en el aspecto físico conlleva numerosas desventajas. Nuestro cuerpo está preparado desde el nacimiento para que dentro de él se geste el primer desarrollo de los nuevos individuos, las hormonas hacen que nuestro cuerpo se desarrolle de cierta manera, en general las mujeres son más pequeñas, tienen menos peso y menos fuerza física en comparación de los hombres, etc. Además de estas diferencias estáticas las mujeres experimentamos una serie de cambio cíclicos propios de los procesos de reproducción, es en la pubertad cuando una avalancha de hormonas nos inicia en esta serie de transformaciones. Pocas mujeres podrían decir que la menstruación no es un proceso molesto. El ciclo de ovulación que se lleva a cabo cada mes de nuestra etapa reproductiva genera transtornos en nuestro metabolismo, que se reflejan en desequilibrios físicos y emocionales, y que además pueden llegar a causar dolores desde leves a intensos dependiendo de cada persona, sin que nosotras podamos hacer mucho al respecto. El embarazo es una experiencia mucho más intensa de cambios y suele implicar un sacrificio físico por parte de la madre, como la pérdida de calcio, fatiga, cambios intensos de humor, etc. El parto suele ser una experiencia sumamente dolorosa, y en ciertos casos implica un peligro serio para la madre, como en la situación de madres adolescentes. La menopausia es otro proceso que acarrea otra serie de desequilibrios notorios en nuestras vidas.
El análisis que se hace en esta parte del libro, además de resaltar estas desventajas, hace notar que si bien los hombres pueden en algún momento acoplar a su actividad cotidiana los procesos biológicos que les corresponden en cuanto a la reproducción, las mujeres difícilmente podremos aceptar los procesos que suceden en nuestro interior, los cuales nos parecen ajenos a nuestra voluntad, y entonces nuestro propio cuerpo se nos presenta como alienado por un destino biológico que no hemos escogido a priori.
Acerca de las diferencias antes enlistadas, y otras más que se mencionan en el texto, Simone concluye esta sección: "Estos datos biológicos son de suma importancia... constituyen una de las claves que permiten comprender a la mujer." Y he aquí la hipótesis que dará pie a seguir con nuestro estudio, "Pero lo que rechazamos es la idea de que constituyan para ella (la mujer) un destino petrificado. No bastan par definir una jerarquía de los sexos... no la condenan  a conservar eternamente ese papel subordinado."