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jueves, 22 de mayo de 2014

Primer Encuentro de Mujeres Matemáticas Mexicanas



Leonardo Martínez
leomtz@im.unam.mx
Unidad Juriquilla, IM-UNAM

Eréndira Munguía Villanueva
erendira.munguia@gmail.com
Universidad del Papaloapan



Con el objetivo de crear un foro para la visibilización y el reconocimiento de las mujeres matemáticas mexicanas, los días del 23 al 26 de enero de 2014 se llevó a cabo el Primer Encuentro de Mujeres Matemáticas Mexicanas. El evento fue organizado por la Comisión de Equidad y Género de la Sociedad Matemática Mexicana, la cual se creó en octubre del 2013.


El género se define como el conjunto de relaciones sociales basadas en la diferencia sexual. Dentro de esta categoría se encuentran todas las diferencias aspiracionales y de conducta que parten de la diferencia sexual, así como también las diferencias objetivas de participación y empoderamiento entre hombres y mujeres.

La ONU ha reconocido que alrededor del mundo las mujeres se encuentran en una situación de desventaja, y mediante sus instrumentos ha comprometido a sus estados miembros, entre ellos México, a generar procesos para reducir esta inequidad. Esta situación desfavorable se expresa, en particular, en una baja participación femenina en los puestos más altos de la academia. Descartados los argumentos que explicaban este fenómeno como una incapacidad biológica de las mujeres para enfocarse en la labor científica, restan las explicaciones de tipo social y cultural, las cuales son suceptibles de ser modificadas con el objetivo de dar mejores herramientas para que mujeres y hombres alcancen una plenitud acad émica y laboral.

Se ha demostrado que la presencia y visibilidad de las mujeres tienen efectos positivos. Esto crea modelos a seguir para mujeres jóvenes, niñas y niños, lo cual a su vez puede impactar en su desempeño académico y sus aspiraciones profesionales.


La sede del evento fue el Centro Educativo y Cultural del Estado de Querétaro Manuel Gómez Morín. Se registraron 279 solicitudes de participación, de las cuales el 69% fueron enviadas por mujeres y el 31% por hombres.

Durante la reunión matemáticas mexicanas de diversas áreas de investigación compartieron su trabajo matemático a colegas y estudiantes, además de esto se expusieron dos ponencias sobre género y  se llevaron a cabo dos mesas redondas sobre temas relacionados con mujeres y academia. Para documentar el evento se llevó un registro en video de las conferencias y se realizaron algunas entrevistas. A partir de este material se produjo el DVD "Primer Congreso de Mujeres Matemáticas: Actitud y vanguardia", cuya realización estuvo a cargo de María Eugenia Tamez y su equipo de producción.


Las conferencistas plenarias y sus pl áticas fueron:

  • Liliam Alvarez (Academia de Ciencias de Cuba) Las mujeres y las matemáticas: ¿Hasta dónde la equidad?
  • Claudia Gómez Wulschner (ITAM) Matemáticas ¿Todavía una actividad masculina?
  • Marí a Emilia Caballero (IM-UNAM) Del an álisis a la probabilidad.
  • M onica Clapp J menez Labora (IM-UNAM) El efecto de las simetrías y de la topología del dominio en algunos problemas elípticos.
  • Isabel Puga Espinosa (FC-UNAM) Un panorama de la teoría de los contínuos.
  • Luz de Teresa de Oteyza (IM-UNAM) Control de ecuaciones parab ólicas acopladas: Encuentro de áreas.
  • Clara Grima (Universidad de Sevilla) Tengo unas matemáticas y sé cómo usarlas.

La primer mesa redonda fue la de "Problemáticas de género en la academia" donde cada participante expresó desde su experiencia laboral y de vida cuáles eran a su juicio los principales problemas en materia de género que dificultaban el desarrollo académico de las mujeres, así como algunas propuestas de solución. Hacia el final hubo alrededor de media hora para intervenciones del público. Los participantes fueron Lilliam Alvarez, Mar ía Jos e Arroyo (UAM-I), Claudia G omez, Clara Grima y Luis Montdejano (UNAM).

 Algunos puntos a resaltar fueron:
  • La falta de visibilización de las mujeres científicas en los medios masivos de comunicación,
  • la falta de espacios de discusion sobre las dificultades y satisfacciones del quehacer matemático, en particular para las mujeres,
  • la falta de aplicación de las normatividades en casos de acoso sexual,
  • la falta de autocofianza de las estudiantes,
  • los estereotipos de género que califican de atributos femeninos a la belleza, la sumisión y otros, los cuales a su vez son vistos como indeseables para las labores científicas,
  • la existencia de criterios desiguales para evaluar académicamente a hombres y mujeres, y que ponen en situación de desvetaja a las mujeres.
Algunas propuestas de solución fueron: impulsar una campaña en los medios masivos de comunicación para la visibilización de mujeres científicas, abrir espacios para compartir experiencias entre mujeres, realizar un diagnóstico sobre los problemas de género en la academia, informarse y difundir las normatividades en materia de género de las instituciones educativas y de investigación.


La segunda mesa redonda fue "Parejas Científicas". Los participantes fueron Javier Bracho (UNAM), Ricardo Cantoral (CINVESTAV), Irene Cruz (UNAM), Rosa María Farfán (CINVESTAV), Ana Paulina Figuerona (ITAM), Víctor Manuel García Guerrero (COLMEX), Adriana Hansberg (UNAM) y Adolfo Magaldi.

 El objetivo de la mesa fue que los invitados compartieran su experiencia como pareja en la ciencia. Se abordaron dos temas principales. Uno fue la distribución de roles y el otro la toma de decisiones en la pareja. Se señaló la importancia de los beneficios de la seguridad social o apoyos similares como ayuda para el cuidado infantil, el que las relaciones de poder son más el resultado de la estructura social de conjunto que de decisiones personales, y la necesidad de procesos enfocados al empoderamiento de las mujeres en el ámbito académico.


Durante el último día se presentó una sesión de posters en las categorías de estudiantes de licenciatura, maestría, doctorado y de profesores. En total se recibieron 46 posters, aproximadamente el 15% fueron de hombres y el 85% de mujeres. Se otorgaron reconocimientos a los posters más destacados de las categorías estudiantiles, 5 de éstos a hombres y 4 a mujeres.


El colectivo La A en Ciencia realizó un formato de encuesta de salida con las siguientes preguntas de opinión:
¿Qué fue lo que más/menos te gustó del Primer Encuentro de Mujeres Matem áticas Mexicanas? ¿Por qué?
¿Qu é sugerirías para mejorar el encuentro?

Se recolectaron 57 encuestas, 44 fueron contestadas por mujeres y 13 por hombres. Dentro de las opiniones recolectadas destacan las siguientes impresiones:

El Encuentro fue un evento pertinente, el objetivo de visibilización de las mujeres matemáticas ante los asistentes se cumplió exitosamente, e incluso, se cubrieron otros objetivos de la agenda sobre trabajos de género, como la apertura a la discusión de problemáticas de las mujeres en la academia, lo cual fue percibido positivamente.

La diversidad de temas matemáticos abordados en las pláticas, así como el contenido de éstas fue de gran agrado. La oportunidad de participación de alumnas en la sesión de posters se percibió como un estímulo positivo para las jóvenes.

En general las y los asistentes reconocieron que este Primer Encuentro superó sus excpectativas y se encuentran entusiastas con próximos encuentros de esta tónica. Dentro de las sugerencias se destacan:

  • Ampliar la duración del evento, la difusión del mismo y el número de becas para asistentes.
  • Mejorar las técnicas de discusión en las mesas redondas y ampliar los temas referentes al género.
  • Crear un espacio de vinculación entre asistentes de distintas instituciones.


El Comité Organizador del Encuentro estuvo compuesto por Gabriela Araujo Pardo (UNAM, Coordinadora de la Comisión de Equidad y Género de la SMM), Carlos Barrera Rodrí guez (UNAM), Natalia García Colín (UNAM) y Rubén Martínez Avendaño (UAEH).

Fue fundamental para la realización del evento el apoyo de las siguientes instituciones patrocinadoras: Fundación Sofí a Koval evskaia, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Centro de Investigación en Matemáticas, A.C., Centro de Innovación Matemática, Centro de Investigación y Estudios Avanzados
del Instituto Politécnico Nacional, Facultad de Ciencias (UNAM), Instituto de Matemáticas (UNAM) y Universidad Autónoma Metropolitana.


jueves, 9 de mayo de 2013

Cuantificando la Inequidad.


Recordemos la pregunta que nos atañe ¿Por qué las mujeres seguimos encontrando dificultades específicas para desenvolvemos en las esferas académicas, y cómo resolver esto?

El primer paso es hacer visible de qué dificultades estamos hablando, en dónde se notan o cuáles son los síntomas de una diferencia concerniente al género en la academia. La revista Nature nos da en su edición dedicada a las mujeres en ciencia herramientas para comenzar a visualizar esto. En esa ocasión queremos invitar a la lectura de "Inequality quantified: Mind the gender gap" de Helen Shen.

En este reporte podemos ver primero la diferencia en números entre hombres y mujeres en la academia en Estados Unidos, así como la diferencia de salarios, para los años entre 1973 y 2008. Es de notar que las disciplinas con mayor diferencia en el número de hombres y mujeres con doctorado empleados en la academia son las ingenierías, física y matemáticas.

"Uno de los problemas más persistentes es que una fracción desproporcionada de mujeres calificadas abandonan la carrera científica en las primeras etapas." Se reporta que una posible causa de esto es la falta de modelos a seguir. Un problema ligado a este es que muchas mujeres optan por no postularse a puestos de mayor definitividad. Otro hecho notable es que  al parecer las mujeres que tienen en sus planes de vida tener hijos interrumpen su carrera académica con mucho más frecuencia que hombres en las mismas circunstancias.

En cuanto al financiamiento para la investigación que reciben las mujeres en comparación con los hombres los datos varían considerablemente por región geográfica y disciplina. Pese a que los números muestran que las mujeres siguen recibiendo menor remuneración que sus colegas varones, sigue siendo difícil encontrar evidencias de que exista discriminación de hacia las mujeres en este aspecto. Uno de los pocos trabajos al respecto es el estudio de Jo Handelsman que hemos reseñado anteriormente. En Estados Unidos la brecha salarial más crítica ense encuentra en física y astronomía, donde las mujeres perciben salarios en promedio 40% más bajos que sus compañeros hombres.

El artículo expresa en lo que hemos insistido antes, que la problemática de género, aún restringiéndonos a la academia, es un problema complejo y que seguramente habrá que atacarlo desde diferentes frentes. Los datos sugieren que de alguna manera las mujeres tienden a una actitud derrotista hacia sus carreras con mayor frecuencia que los varones, con lo cual no queremos de ninguna manera dar a entender que sean culpables de los problemas que enfrentan. Una pregunta que regresa es ¿por qué estas brechas son más marcadas en la ciencias exactas que en las humanidades? Si consideramos que antes de comenzar los estudios universitarios todos recibimos en promedio la misma educación tanto en los colegios como en los hogares ¿qué está haciendo la diferencia dentro de las universidades y los centros de investigación?

Algo que se me ocurre, por ahora solamente como una opinión, es que es posible que las estudiantes de carreras como psicología o ciencias sociales estén encontrando herramientas que les permitan continuar sus carreras de manera más eficiente, y que este "algo" puede estar faltando en las carreras como ingeniería o ciencias exactas. Esperamos encontrar herramientas que nos permitan formular una hipótesis en este sentido y abordarla en entradas posteriores.


domingo, 5 de mayo de 2013

¿Y tú, para quién bailas?


¿Ya les conté que me gusta bailar? Creo que sí… bueno, pues ahora estaba en la clase de danza árabe. Una de las dificultades de aprender un nuevo baile popular es que con base a un ritmo para uno más o menos desconocido, se deben emular movimientos que fueron asociados a la música de manera natural por personas que posiblemente lleven toda la vida escuchando este tipo de cadencia. Así que al mismo tiempo hay que levantar el pie al ritmo, mover la cadera, sacudir los hombros, hacer figuras con las manos y por si fuera poco estar pendiente a los cambios en la música para hacer alguna variación de todo lo anterior. En general uno lo logra con unas cuantas sesiones de práctica, pero el esfuerzo hace que una termine con cara de pujido en vez de una bonita sonrisa de bailarina feliz. Es entonces cuando el profesor o profesora de danza (esto en cualquier danza) dice “también se baila con la cara, sonrían, pongan ojos coquetos, levanten el rostro”. Mi maestra de árabe nos lo recuerda bastante y de hecho está pendiente de cada una de nosotras y nos hacía la recomendación individual: “¡Eréndira, también se baila con la cara!”, y entonces una hacía el “esfuerzo extra” de sonreír. La clase pasada después de varios recordatorios individuales tuvo que explicarnos lo siguiente que fue de plano una revelación, cabe aclarar que la clase es sólo para que la tomen mujeres:
“Miren chicas, este como pueden ver es un baile muy sensual y como ven cada una está bailando para sí misma, entonces este baile se trata de seducir pero de seducirse a ustedes mismas. Así que véanse en el espejo, tiene que gustarles lo que ven y si se sienten seducidas es que lo están haciendo bien.”

Todas nos miramos y sonreímos a nosotras mismas, algunas hasta nos acercamos al espejo para vernos mejor. Y entonces la magia comenzó, con esto de seducirse a una misma en mente (al menos para la que escribe) fue mucho más fácil mantener la postura, marcar mejor los movimientos y armonizarlos. Salí de la clase pensando en esta parte de la filosofía del baile oriental y no pude menos que imaginar otras aplicaciones. Sí, una conversación, los bailes en pareja, la seducción, el sexo, se tratan no sólo de uno@ mism@, pero seguramente también se tratan de un@ mism@. La verdad es que no podemos saber a ciencia cierta lo que nuestra pareja siente ni emocional ni físicamente, sólo podemos estar seguros de lo que nosotros sentimos, y si nos sentimos seducidos por nosotros mismos debe ser porque algo estamos haciendo bien. Por supuesto se entiende que no se trata de obtener placer a pesar del otro, si lo que estás haciendo te produce placer a ti pero daña a tu compañer@ entonces algo va mal,  un@ u otr@ tendrán que cambiar algo. Pero por ejemplo qué daño puede hacer el que un@ aproveche plenamente del disfrute que provoca en un@ mismo bailar una buena cumbia, aunque sepas sólo el paso básico y alguna vuelta tímida y aún si tu pareja desearía que fueras un profesional de la movida de bote: “Si lo que haces te seduce a ti mism@ es que algo estás haciendo bien”.

Así se crea un círculo virtuoso, como lo que haces te da placer, te dan ganas de intentarlo de nuevo y eventualmente mejorarás, tendrás más herramientas que te permitirán disfrutar mejor. Y es que aunque en teoría sepamos esto, para algunos (al menos para la que escribe) el “no importa el qué dirán” es una frase más fácil de decir que de poner en práctica. Lo que sí creo fuertemente es que podemos aprender a querernos a nosotros mismos lo suficiente para valorar nuestra propia opinión en una medida más justa. Por poner un ejemplo tal vez algo burdo, en el sexo que sólo se trata de dos personas (en general), lo que tú estás sintiendo cuenta, por lo menos, en un cincuenta por ciento, y no hay a priori una razón para pensar distinto.

Finalmente las chicas de la clase de árabe no vamos sólo para bailar en ese salón de estudio, sino para aprender pasos y llegada la ocasión de escuchar música oriental poder disfrutar mejor de los movimientos que realizamos; pero algo nos quedó claro, seducirnos primero a nosotras mismas es necesario para este aprendizaje. No pongamos pues toda la carga de disfrute en hombros del otro, seamos consientes de que atender nuestra propia sensación es valioso y necesario, aunque no se trate sólo de nosotr@s. Esto además nos sirve para sabernos responsables de nuestro propio disfrute, así si algo no nos gusta poder cambiarlo nosotros mismos, sin esperar tanto que los demás lo hagan por nosotros.

Por cierto he escuchado muchas veces la frase “no bailo porque nada más me sé como dos vueltas”. Dar vueltas es imprescindible sólo si eres un trompo o si quisieras ganar una competencia de baile por televisión, pero las mejores parejas para bailar, y esto lo digo de primera mano, no son las que giran sin parar sino aquellas en las que se nota el disfrute que les provoca el fluir del ritmo. La recomendación es pues, súbele a la música y antes de que cualquier otra cosa pase busca seducirte a ti mism@.

lunes, 15 de octubre de 2012

Ciencia y Género. Techo de Cristal.


Autora: Veronika Sieglin.

Continuamos con la serie de reseñas a los artículos de la Revista Ciencia en su edición de julio-septiembre 2012. En esta ocasión estudiamos el artículo que lleva por título el de esta entrada, reseñamos su contenido y damos nuestras sugerencias al final.

Se le llama “techo de cristal” a aquellos problemas que difícilmente podemos señalar de manera concreta pero que dificultan el ascenso de las mujeres dentro de las instituciones y en general el desarrollo de sus carreras profesionales. Para explicar este concepto el texto comienza con un análisis basado en datos de la UNESCO donde se observa que en las últimas décadas ha habido un aumento del gasto de los países para ciencia y tecnología, y que de hecho esto constituye una de las estrategias de desarrollo. Este gasto de recursos se refleja por ejemplo en el incremento del número de investigadores de tiempo completo que se dedican a labores científicas y tecnológicas, pero esto no va acompañado de una participación más equitativa de las mujeres en este campo profesional.

“Aun cuando son innegables los esfuerzos de instancias supra nacionales y nacionales para incorporar más mujeres a la ciencia y la tecnología a lo largo de las últimas décadas, los avances siguen siendo lentos y apuntan a la persistencia de problemas comunes que limitan un ingreso más vigoroso de las mujeres en este sector productivo. Estos problemas han sido denominados ‘techo de cristal’.” Cabe resaltar que esta problemática está extendida a nivel mundial, y la podemos encontrar en países cuyas leyes parecieran más favorables para las mujeres en comparación con México.

Una de las posibles causas del “techo de cristal” que menciona el texto es el entorno social y político, se sugiere que la sociedad ubica a las mujeres en un nivel inferior que a los hombres, esto crea un tope a priori para el desarrollo de las mujeres a la vez que influye en su toma de decisiones. Uno de los síntomas a nivel internacional es el menor número de vínculos internacionales que crean las mujeres científicas respecto a sus compañeros varones, poniéndolas en una desventaja competitiva. El texto menciona que dentro de las soluciones adoptadas por diversos países para enfrentar este problema están el apoyo a redes profesionales de mujeres, becas especiales, valoración de las contribuciones de las mujeres, sensibilización acerca de la discriminación que sufren e infraestructura social para hacer compatible el trabajo y la familia; aunque el texto no menciona ejemplos específicos de dichos apoyos.

Otra causa que se menciona es la disparidad en las relaciones de poder. Se da cuenta de la gran brecha entre hombres y mujeres en los puestos académicos más altos, así como en los ingresos salariales, a nivel nacional e internacional. Se analiza el impacto negativo de este empoderamiento desigual en dos ámbitos: formal e informal. En el ámbito formal se describen situaciones en las que al ser un varón el jefe o supervisor se tomaban medidas discriminatorias, estos problemas se sugiere resolverlos mediante instancias como defensorías o procuradurías de género. El ámbito informal se define como “un sistema de comunicación, interacción e intercambio entre diversos actores del mundo académico que no está regulado por la normatividad institucional”, como son las redes de apoyo, reuniones sociales, etc. en donde también se comparte (o no) información, se discute y decide el devenir científico de las personas, etc. El texto sugiere que en este ámbito las mujeres se encuentran con las mayores desventajas y le da un gran peso a este factor, notando que este tipo de segregación, aún cuando queda fuera de las normatividades, es parte de la dinámica política de la institución.

Se hace mención también del acoso laboral hacia las mujeres, entendido este como “los actos discriminatorios [que] se ejercen de forma sistemática, con una clara intención de daño a la víctima y por lo menos durante un periodo de seis meses.” Se reseñan algunos estudios sobre acoso laboral en México y en el extranjero. Además del impacto negativo directo de esta práctica en el ascenso laboral de las mujeres se hace énfasis en que “la exposición a tratos discriminatorios y al acoso laboral genera con el paso del tiempo perjuicios para el bienestar psicofísico de las víctimas”, lo cual aumenta la gravedad de este fenómeno, finalmente se sugiere realizar más investigaciones al respecto.  

El texto también señala que las políticas neoliberales fomentan la competencia dentro de las instituciones científicas, y que si bien esta competencia no es necesariamente negativa, tienden a favorecer la discriminación de grupos minoritarios. A este respecto se sugiere, como medida para romper el “techo de cristal”, el “adoptar políticas laborales que, en vez de propiciar la competencia de todos contra todos, con particular afectación de grupos minoritarios como las mujeres, ofrezcan condiciones de trabajo que favorezcan el despliegue de la creatividad e inteligencia de sus integrantes.”

Coincidimos con el artículo, añadimos que en el marco informal es donde pueden llegar a darse con más alevosía prácticas no sólo de acoso laboral si no también otro tipo de abuso como el maltrato emocional o el acoso sexual, los cuales también dificultan el desarrollo profesional y el bienestar psicofísico de las víctimas y que también valdría la pena analizar el impacto de estas prácticas en las instituciones mexicanas. Hacemos también énfasis en que la promoción del modelo de competencia de todos contra todos se inscribe dentro de los cambios sociales y económicos a nivel mundial, es decir, una vez más observamos que los modelos macroeconómicos de las sociedades hoy en día tienden mantener la opresión actual de las mujeres en vez de fomentar su desarrollo personal y laboral.

lunes, 9 de julio de 2012

Discriminación Laboral. Actividad Doméstica: Una Labor No Remunerada.

El siguiente es un artículo publicado en la revista Pluma que edita el Partido Obrero Socialista, el cual al igual que el Freedom Socialist Party de Estados Unidos defiende un programa político socialista feminista y la premisa de que "el sistema capitalista depende del trabajo doméstico para poder seguir subsistiendo"[1].

Ofelia Imelda Rivera Cortés y Eréndira Munguía Villanueva.


La revolución industrial y el surgimiento del capitalismo moderno engendró uno de los mayores avances para las mujeres: el acceso en el área de la producción social y remunerada. La debilidad física característica de la biología femenina pudo compensarse con el uso de la tecnología, el manejo de mucha de la maquinaria moderna no requiere de un despliegue de fuerza superior a la capacidad de la mujer. Sin embargo los logros tecnológicos no repercuten en el desenvolvimiento de la mujer en la sociedad, si no que son absorbidos para beneficio del sistema patriarcal de propiedad privada. La familia se consolida como un elemento de opresión hacia la mujer, donde el hombre es quien tiene todo el poder de decisión, se relegan a la mujer las tareas domésticas y más aún, ésta se ve comprometida a ampliar su gasto de fuerza laboral para cumplir con la doble función: trabajar en la fábrica, oficina, mina, escuela, etc. y a la vez dar sus servicios de trabajo doméstico en el hogar sin remuneración alguna. Explicar con claridad la exclusión del trabajo doméstico en la cuenta de actividades productivas y la desigualdad laboral entre hombres y mujeres no es tarea fácil, y es hoy en día una discusión abierta.

Valoración de las tareas domésticas.

Es innegable la tremenda importancia de las labores domésticas de dentro del engranaje de las sociedades, las tareas de limpieza y cuidados que se realizan en el hogar son imprescindibles para el desarrollo saludable de toda persona. Para calcular el valor de las labores domésticas y su equivalente monetario podemos etiquetar cada actividad por su precio en el mercado y así darnos una idea de la suma a la que asciende. Por poner un ejemplo el lavado de ropa en lavanderías de mostrador cuesta aproximadamente de 10 pesos por 1 kg, considerando una carga de 6 kg se tendría que cada vez que lavamos ropa estamos realizando una actividad con valor de 60 pesos. Solemos decir que vamos cocinar o lavar ropa en la casa “para no gastar”, si bien este es un razonamiento común, si pensamos más detenidamente, simplemente estamos realizando una actividad en lugar de pagar por ella, en lugar de “gastar” dinero estamos “gastándonos” nosotros mismos. De igual forma con la elaboración de algún alimento, la limpieza de calzado, etc.

Es decir, el producto del trabajo doméstico puede explicarse también a partir de las definiciones de Marx de valor de uso y valor de cambio. El que usualmente el trabajo doméstico que realizamos sea en beneficio de nuestra propia familia (valor de uso) no implica automáticamente que deba de tener un carácter no remunerado, ya que como cualquier otro trabajo implica un gasto de energía por parte de quien lo realiza y esto hace que adquiera un valor (valor de cambio), potencialmente equiparable al valor de cualquier otra actividad humana que requiera el mismo despliegue de energía.

Recientemente en México, y por recomendaciones internacionales, se ha empezado a contabilizar (aunque no desde un enfoque marxista) el valor del Trabajo No Remunerado en el Hogar (TNRH)[2]. Para este cálculo se toman en cuenta todas las actividades domésticas y cuidados del hogar que se traducen en servicios no remunerados prestados a los propios miembros del hogar, y que podrían ser realizados por personas ajenas: labores de limpieza, el pago de servicios, ciertas compras, la atención de los hijos, etc. y se aproxima su valor siguiendo los principios que usamos para el lavado de ropa (claro que en una versión más compleja). Según los datos recopilados, en el año 2010:

-El total de la población que participa en la producción de bienes y servicios (de manera remunerada o no) es de 79 millones de personas, de las cuales 53.5% son mujeres y 46.5% son hombres.

-La tasa de participación en el trabajo no remunerado es de 61.8 para mujeres y 26.3 para hombres.

-La tasa de participación en el trabajo remunerado es de 36.1 para mujeres y 67.7 para hombres.

-El valor económico de las horas de TNRH resultó equivalente al 21.9% en relación con el PIB de la economía total.

Esto confirma que en la actualidad las mujeres son las que realizan la mayoría del TNRH, aún cuando en principio mujer y varón tenemos los mismos derechos y las mismas capacidades para llevar a cabo las labores en el seno del hogar. Al hacer el desglose de la participación en el trabajo remunerado y no, se hace evidente la desvalorización que tiene el trabajo realizado por las mujeres. Entre los trabajadores que trabajan sin recibir remuneración la mayoría son mujeres, en una proporción de 3 a 1.

Aún cuando las tareas domésticas tienen una función primordial en el desarrollo de las personas y de la sociedad en general, y aunque al ser contabilizado dentro del PIB el TNRH resulta ser una parte considerable de éste, para la Estadística Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)[3] las actividades domésticas no forman parte de las actividades económicas. Esto implica que las personas que se dedican exclusivamente a tareas dentro del TNRH no son tomadas en cuenta dentro de la población económicamente activa y para la sociedad pasan tristemente a formar parte de los “NINI's”.

Trabajo remunerado y discriminación laboral.

Aunado al problema de la desvalorización del TNRH existe una discriminación hacia la mujer en el ámbito del trabajo remunerado. El primer dato a resaltar es la desigualdad en cuanto a los salarios, de la población que cobra cuando mucho un salario mínimo, el 52% son mujeres, mientras que de la población que gana más de cinco salarios mínimos sólo el 28% son mujeres.
El ENOE 2010 divide en 10 grupos ocupacionales las actividades del trabajo remunerado. En la mayoría de los grupos ocupacionales dentro del trabajo remunerado las mujeres ganan menos que los hombres, la situación extrema es el de las ocupaciones industriales, en donde las mujeres perciben tres cuartas partes (76.6%) del ingreso que perciben los hombres.

La actividad económica donde más integradas están las mujeres es la del comercio, pero es precisamente ésta en donde se encuentran el mayor índice de discriminación salarial. Para alcanzar la equidad salarial entre uno y otro sexo se requiere en el sector comercial aumentar el salario que perciben las mujeres en un 52.2%, para las ocupaciones industriales el aumento debería ser de 29% y para los puestos de funcionarios y directivos del 24.9%. A nivel del total de trabajadores asalariados, para lograr la equidad, el aumento al salario de las mujeres debería ser del 8.6%, siendo los grupos más equitativos en cuanto al salario los que cuentan con menos incursión femenina.

¿Qué hacer ante la desigualdad?

Para resolver estas desigualdades de género necesitamos hacer un análisis profundo y preguntarnos qué las está generando. Como hemos dicho el TNRH no fue desde siempre responsabilidad única de las mujeres. En los hogares preindustriales el trabajo doméstico era mucho más variado y complejo, y los hombres participaban en éste de diferentes maneras como en la caza y la conservación de los alimentos, en la fabricación de textiles, etc. Además de que las labores de limpieza no eran tan extensas como lo son ahora debido a la moderna concepción de higiene[4]. Es decir, no es cierto que la asignación a las mujeres como responsables del hogar sea una cuestión de fundamento biológico que haya existido desde siempre, como tampoco es cierto que la modernidad ha venido a disminuir la jornada de trabajo en el hogar. Lo que sí es un hecho para las mujeres es que desde que nacemos los estereotipos sociales nos abordan y encapsulan a una función, y paradójicamente es la misma sociedad la que no nos reconoce plenamente las funciones que nos asigna. Sacudir estos prejuicios no es tarea fácil ni siquiera para nosotras mismas, pero es un paso forzoso que debemos dar para llevar una vida plena y feliz. Debemos reconocernos a nostras mismas como seres humanos igual de aptos y capaces que los varones, al tiempo de exigir la igualdad en derechos. Una de las reivindicaciones que debemos enarbolar es el reconocimiento de la labor doméstica como un trabajo más en la lista de actividades productivas, y en donde bien pueden participar y contribuir tanto el varón como la mujer en igualdad de fuerza de trabajo. Exigimos ya reconocimiento y la no discriminación laboral para nuestro género.



[4]  El Trabajo de Cuidados. Historia, Teoría y Políticas. Cristina Carrasco et al. 2011