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jueves, 22 de mayo de 2014

(Otro) Día de las Madres


A mi mamá, que se tuvo que aguantar en repetidas ocasiones la pregunta  “¿Por qué no eres una mamá como las otras?”, y a quien agradezco sus no sacrificios, los que han sido un ingrediente tan importante para ser quien soy y hacer lo que hago.

Soy mujer, doctora en matemáticas, profesora universitaria en una institución en el interior del interior de la república, divulgadora de la ciencia, socialista, feminista, militante, buena cocinera, muy buena (aunque potencialmente histérica) agente de viajes a los más alucinantes parajes que mi bolsillo puede pagar. Estoy por cumplir treinta, soy soltera, vivimos solas mi cachorra Nuit y yo.

Desde hace algún tiempo tengo el deseo de ser mamá. Desde hace aún más tiempo mi familia tiene el deseo de que yo sea mamá. A mi abuela la recuerdo derramando amor en forma de lecciones de español, geografía o matemáticas, de entrenamiento en reconocer sabores y perderle el miedo al aceite hirviendo. La recuerdo también divulgando teorías sobre la validez moral de embarazarse sin pedir consentimiento al teórico padre “tú ten un hijo sin pedir permiso, ya después pides perdón”, consejo que dicho sea de paso con los años ha pasado de parecerme una idea cruel a considerarlo una no tan mala. Fuera de las presiones familiares, cada vez es más claro que casi cualquier niño me produce una ternura gigante. Mi sección favorita de las librerías sigue siendo la de libros infantiles, y paso largos ratos buscando tesoros en papel de historias inverosímiles delicadamente ilustradas. Cada vez es más común que mis amigos señalen, sobre la forma en la que interactúo con sus hijos pequeños, que “es raro que te haya tomado tanta confianza porque en general no es así”, comentario que más allá de ser cierto o sólo un halago de mis camaradas, me hincha el ego. Estoy pues en ese tren de mujeres de alrededor de treinta años moviendo hilos para concebir un humano de dedos y uñas diminutas.

Todo esto es parte de mí, y he logrado disfrutarlo como un proyecto de vida a quién sabe si corto, mediano o largo plazo. Pues bien, en esas estaba cuando por casualidad asistí al “evento del día de la madre” del pueblo donde vivo, un pueblo genérico del sureste mexicano, con su genérico homenaje a las madres mexicanas. Y bueno, el estar allí escuchando una tras otra las alabanzas a la madre mexicana es una de las poquísimas cosas que me han hecho cambiar por un rato mi aspiración de madre por un “creo que estoy mejor así”. La mayoría de los números eran dirigidos o totalmente realizados por varones, y en casi todos se mencionó hasta el hartazgo las virtudes de los sacrificios hechos por las madres, y lo agradecidos que estaban los artistas por dicho sacrificio que, entre otras cosas, les había permitido estar en el escenario en ese momento. Se agradecían hasta el cansancio los cuidados maternos que involucraban angustias, encadenamiento a la rutina, renuncia de los placeres y sobre todo el hecho, voluntario o no, de haber parido a tales hombres de talentos notables.

Uno de los comentarios de la noche, dicho en forma de verso por un niño decimero de nueve años, fue que “la madre es un esquema”, y me queda claro que está en lo cierto. Pues bien, es un esquema que así planteado no quiero ser. Si quiero un hijo es porque sé sobre los muchos placeres de la vida: el viajar desde la ciudad hasta la orilla del mar para admirar el cielo plagado de estrellas, el descubrir un sabor completamente nuevo que sea el comienzo de una historia memorable, el observar las increíbles consecuencias de una idea sencilla. Porque a pesar de todos los pesares la vida es tan maravillosa, tan llena de sorpresas, porque la capacidad de amar supera a cualquiera, por eso quiero compartir el mundo, por eso quiero mostrarlo y admirarlo reflejado en unos ojos pequeños. ¿Cómo demonios haría eso sumida en un letargo de rutina, renuncia y abnegación? ¿Qué sentido tendría anular mi actuar para descargar mis ambiciones en alguien cuyos anhelos desconozco? ¿Por qué querría que un ser amado estuviera obsesionado con mi sazón, incapaz de apreciar otras delicias?

No sé si llegaré a ser la madre que ahora imagino ser, pero sé quien soy ahora, una mujer capaz de pensar, de aprender, de soñar y de crear. Y sé porque lo veo cuál es la situación actual de quienes son mamás, y a quienes la camisa de fuerza que es el “esquema de la madre” han atado a una vida, efectivamente, de renuncias, sacrificios y angustias. Quiero pues, construir un mundo de mujeres libres, realizadas, plenas. Donde se reconozca la importancia del trabajo de cuidados y la responsabilidad de la sociedad entera por el bienestar de sus niños. Donde no se exija de aquella “que nos trae al mundo” la satisfacción entera de nuestras necesidades a costa de su humanidad, sin tan siquiera ofrecerle las herramientas necesarias para tal empresa. Donde el concebir no sea un contrato de trabajos forzados y el ser madre sea uno más en los placeres en la vida de las mujeres, y no la definición de su ser. Un mundo sin que sea un orgullo el enunciar los sacrificios que otra persona está condenada a hacer para sostenernos a nosotros. En palabras de Simone de Beauvoir:

“…la mujer que posea la vida personal más rica será la que más dé al hijo y la que menos le pida; la mujer que adquiera en el esfuerzo y la lucha el conocimiento de los verdaderos valores humanos será la mejor educadora.”

Un mundo donde todos los días cualquiera tenga la capacidad de sorprenderse por mérito propio, de enorgullecerse de sí misma y de disfrutar de su vida. 

miércoles, 31 de julio de 2013

Compilación de derechos humanos.




Eréndira Munguía Villanueva.

La siguiente es una compilación de derechos humanos referentes a las mujeres y sobre todo en el ámbito académico, no pretende ser exhaustiva está pensada para ser una herramienta de reconocimiento de derechos y una invitación al análisis de los mismos. 

Como nota personal, la que escribe reconoce la importancia de la existencia de las declaraciones, convenciones y leyes aquí señaladas, así como de su utilización en los procesos de impartición de justicia y equidad, pero señala que cree que contienen serias limitaciones. Las críticas generales a las estrategias de derechos humanos serán expuestas al final del presente escrito.

Como preámbulo se recuerda que las presentes declaraciones y convenciones son instrumentos internacionales que coordina y promueve la ONU, y a los cuales se adhieren los estados  con el fin de promover y vigilar el respeto de los derechos humanos que las componen, México ha ratificado los instrumentos aquí expuestos. Así es que los únicos que pueden violar los derechos descritos son los Estados adherentes, no así los particulares. No obstante los estados pueden tener responsabilidad por las acciones que realicen particulares, si es que se comprueba que dichas acciones se enmarcan en situaciones estructurales en donde el estado ha incurrido en actos permisivos o ha fallado en la prevención de violaciones a los derechos humanos. Por otro lado los particulares tienen derecho a exigir la creación de programas, organismos, leyes, etc. que promuevan y vigilen el respeto de los derechos humanos ratificados por sus Estados.

Para la implementación de las declaraciones y convenciones aquí descritas el Estado Mexicano ha emitido en particular la "Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia" y la "Ley General para la Igualdad de Mujeres y Hombres" las cuales sí son susceptibles de ser violadas por particulares.

Los subrayados son de la autora.

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS DE LAS NACIONES UNIDAS.

Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fra­ternalmente los unos con los otros.

Artículo 7
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distin­ción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 16
1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 25
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Artículo 27
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.



CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER.

Artículo 1.
A los efectos de la presente Convención, la expresión "discriminación contra la mujer" denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la
igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.

Artículo 4.
1. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se considerará discriminación en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún modo entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales o separadas; estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de
oportunidad y trato.

2. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales, incluso las contenidas en la presente Convención, encaminadas a proteger la maternidad no se considerará discriminatoria.

Artículo 5.
Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para:

a) Modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres;

b) Garantizar que la educación familiar incluya una comprensión adecuada de la maternidad como función social y el reconocimiento de la responsabilidad común de hombres y mujeres en cuanto a la educación y al desarrollo de sus hijos, en la inteligencia de que el interés de los hijos constituirá la consideración primordial en todos los casos.

Artículo 10.
Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer, a fin de asegurarle la igualdad de derechos con el hombre en la esfera de la educación y en particular para asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres:

a) Las mismas condiciones de orientación en materia de carreras y capacitación profesional, acceso a los estudios y obtención de diplomas en las instituciones de enseñanza de todas las categorías, tanto en zonas rurales como urbanas; esta igualdad deberá asegurarse en la enseñanza preescolar, general, técnica, profesional y técnica superior, así como en todos los tipos de capacitación profesional;

c) La eliminación de todo concepto estereotipado de los papeles masculino y femenino en todos los niveles y en todas las formas de enseñanza, mediante el estímulo de la educación mixta y de otros tipos de educación que contribuyan a lograr este objetivo y, en particular, mediante la modificación de los libros y programas escolares y la adaptación de los métodos de enseñanza;

d) Las mismas oportunidades para la obtención de becas y otras subvenciones para cursar estudios;

e) Las mismas oportunidades de acceso a los programas de educación permanente, incluidos los programas de alfabetización funcional y de adultos, con miras en particular a reducir lo antes posible toda diferencia de conocimientos que exista entre hombres y mujeres;

f) La reducción de la tasa de abandono femenino de los estudios y la organización de programas para aquellas jóvenes y mujeres que hayan dejado los estudios prematuramente;

Artículo 11.
1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera del empleo a fin de asegurar a la mujer, en condiciones de igualdad con los hombres, los mismos derechos, en particular:

b) El derecho a las mismas oportunidades de empleo, inclusive a la aplicación de los mismos criterios de
selección en cuestiones de empleo;

c) El derecho a elegir libremente profesión y empleo, el derecho al ascenso, a la estabilidad en el empleo y a todas las prestaciones y otras condiciones de servicio, y el derecho a la formación profesional y al
readiestramiento, incluido el aprendizaje, la formación profesional superior y el adiestramiento periódico;


2. A fin de impedir la discriminación contra la mujer por razones de matrimonio o maternidad y asegurar la efectividad de su derecho a trabajar, los Estados Partes tomarán medidas adecuadas para:

a) Prohibir, bajo pena de sanciones, el despido por motivo de embarazo o licencia de maternidad y la discriminación en los despidos sobre la base del estado civil;

b) Implantar la licencia de maternidad con sueldo pagado o con prestaciones sociales comparables sin pérdida del empleo previo, la antigüedad o los beneficios sociales;

c) Alentar el suministro de los servicios sociales de apoyo necesarios para permitir que los padres combinen las obligaciones para con la familia con las responsabilidades del trabajo y la participación en la vida pública, especialmente mediante el fomento de la creación y desarrollo de una red de servicios destinados al cuidado de los niños;

Artículo 16.
1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres:

e) Los mismos derechos a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el intervalo entre los nacimientos y a tener acceso a la información, la educación y los medios que les permitan ejercer estos derechos;

g) Los mismos derechos personales como marido y mujer, entre ellos el derecho a elegir apellido, profesión y ocupación;

CONVENCIÓN INTERAMERICANA PARA PREVENIR SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER "CONVENCIÓN DE BELÉM DO PARÁ" .


Artículo 6
El derecho de toda mujer a una vida libre de violencia incluye, entre otros:

b.  el derecho de la mujer a ser valorada y educada libre de patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinación.


Artículo 8
Los Estados Partes convienen en adoptar, en forma progresiva, medidas específicas, inclusive programas para:

b.  modificar los patrones socioculturales de  conducta de hombres y mujeres, incluyendo el diseño de programas de educación formales y no formales apropiados a todo nivel del proceso educativo, para contrarrestar prejuicios y costumbres y todo otro tipo de prácticas que se basen en la premisa de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los géneros o en los papeles estereotipados para el hombre y la mujer que legitiman o exacerban la violencia contra la mujer;


LEY GENERAL DE ACCESO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA

CAPÍTULO II
DE LA VIOLENCIA LABORAL Y DOCENTE

ARTÍCULO 10.- Violencia Laboral y Docente: Se ejerce por las personas que tienen un vínculo laboral, docente o análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica, consistente en un acto o una omisión en abuso de poder que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad. Puede consistir en un solo evento dañino o en una serie de eventos cuya suma produce el daño. También incluye el acoso o el hostigamiento sexual. 

ARTÍCULO 11.- Constituye violencia laboral: la negativa ilegal a contratar a la Víctima [persona en quien se ejerce violencia] o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo; la descalificación del trabajo realizado, las amenazas, la intimidación, las humillaciones, la explotación y todo tipo de discriminación por condición de género. 

ARTÍCULO 12.- Constituyen violencia docente: aquellas conductas que dañen la autoestima de las alumnas con actos de discriminación por su sexo, edad, condición social, académica, limitaciones y/o características físicas, que les infligen maestras o maestros. 

ARTÍCULO 13.- El hostigamiento sexual es el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva. El acoso sexual es una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos. 

ARTÍCULO 15.- Para efectos del hostigamiento o el acoso sexual, los tres órdenes de gobierno deberán: 

I. Reivindicar la dignidad de las mujeres en todos los ámbitos de la vida; 

II. Establecer mecanismos que favorezcan su erradicación en escuelas y centros laborales privados o públicos, mediante acuerdos y convenios con instituciones escolares, empresas y sindicatos; 

III. Crear procedimientos administrativos claros y precisos en las escuelas y los centros laborales, para sancionar estos ilícitos e inhibir su omisión. 

IV. En ningún caso se hará público el nombre de la víctima para evitar algún tipo de sobrevictimización o que sea boletinada o presionada para abandonar la escuela o trabajo; 

V. Para los efectos de la fracción anterior, deberán sumarse las quejas anteriores que sean sobre el mismo hostigador o acosador, guardando públicamente el anonimato de la o las quejosas; 

VI.  Proporcionar atención psicológica y legal, especializada y gratuita a quien sea víctima de 
hostigamiento o acoso sexual, y 

VII. Implementar sanciones administrativas para los superiores jerárquicos del hostigador o acosador cuando sean omisos en recibir y/o dar curso a una queja. 


Hasta aquí la compilación preparada por la autora, te invitamos a conocer más de éstos y otros derechos concernientes a salud, convivencia en comunidad, medio rural, etc. así como su implementación en tu país o estado. En México el organismo creado para hacer efectivos varios de los derechos específicos de las mujeres es el Instituto Nacional de las Mujeres y sus sedes estatales y municipales.

La crítica hacia estos instrumentos es que si bien es importante exigir que se respeten, la autora cree que hay que tomar con reservas la voluntad del Estado para hacerlos valer de manera efectiva, ya que algunos de estos derechos pueden entrar en conflicto de manera estructural con el Estado por un lado y con la propia realidad social por el otro. Hay que recordar que estos derechos no son el resultado de la buena voluntad de los Estados, sino de las luchas sociales que han logrado las libertades y garantías democráticas de las que gozamos actualmente. Así que es natural que para la defensa de derechos humanos, la denuncia a las instituciones oficiales deba ir muchas veces acompaña de movilizaciones sociales y políticas. Por otro lado la estrategia general de derechos humanos se enmarca siempre y por razones históricas en el sistema capitalista de propiedad privada, lo cual se refleja en la insistencia de la propiedad privada ya sea esta particular o de medios de producción. Como hemos dicho anteriormente esto conlleva a dar un carácter obligatorio al modelo tradicional de familia como motor de la sociedad, lo cual se puede observar en la tercera sección del Artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos las Naciones Unidas que versa : La familia es el elemento natural y funda­mental de la sociedad y tiene derecho a la pro­tección de la sociedad y del Estado. Nosotros refutamos que el modelo familiar tradicional, ambos padres e hijos viviendo en la misma casa, sea natural en el sentido biológico, basándonos en los estudios antropológicos que se pueden revisar por ejemplo en "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" de Engels. Creemos que una nueva sociedad más justa tendrá el rasgo particular de brindar protección a todos sus miembros no importando que se estructuren en un modelo familiar tradicional o no, y no impondrá presiones de tipo psicológico, social o moral para integrarse a un modelo familiar particular, por el contrario brindará apoyo social amplio para el cuidado y desarrollo infantil. No obstante en el camino hacia una sociedad mejor es válido utilizar todos los instrumentos a nuestro alcance, como son todas las garantías democráticas ganadas anteriormente incluidos los mecanismos aquí presentados. ¿Tú qué opinas?



jueves, 18 de julio de 2013

Reseña de “El género: una categoría útil para el análisis histórico” de Joan W. Scott.


  

Eréndira Munguía Villanueva.



La autora señala la importancia de la inclusión de las mujeres como sujetos de estudio de las disciplinas científicas, en particular de la Historia, y el cómo esta modificación cambiaría no sólo nuestro entendimiento sobre lo que significa ser mujer sino las disciplinas mismas, en una retroalimentación entre el estudio de los procesos de género y el de las materias que lo incluyan en su desarrollo.

La autora propone una definición de género que contemple la historia de las mujeres, revisa los avances en materia de género de las principales corrientes feministas y concluye que es más acertado ver el concepto de género como un proceso más que como un vocablo estático: “Quienes quisieran codificar los significados de las palabras librarían una batalla perdida, porque las palabras, como las ideas y las cosas que están destinadas a significar, tienen historia”. Pero en la lectura se señala una primera problemática, que la Historia ha escapado del estudio de las mujeres. Ha descrito los entramados sociales a través del tiempo sin mencionar coherentemente a las mujeres y sólo dándoles un lugar esporádico, indicando apenas la aparición de algunas mujeres en los mayores movimientos sociales, pero contando los hechos siempre desde una perspectiva masculina, lo que ha dado un sesgo a la Historia como disciplina.

Con el afán de rescatar lo que de ellas considera valioso, la autora hace una revisión de las que considera las principales corrientes feministas que a su ver son: la que intenta explicar los orígenes del patriarcado, la socialista feminista y la del psicoanálisis. Reconoce la importancia de cada una en el estudio de las cuestiones de género así como en los avances ganados por los derechos de las mujeres, pero critica cada una de estas corrientes en lo que considera sus limitaciones.

Las teóricas del patriarcado refieren a una “necesidad”, como deseo innato, del hombre de dominar a la mujer, y una desventaja también innata en las mujeres a causa de la maternidad o la sexualidad. Las propuestas de solución a la problemática de las mujeres son, para aquéllas que ponen el problema en la maternidad, modificar procesos biológicos para ir eliminando las desventajas que la procreación imprime a las mujeres; y la introspección reflexiva de las mujeres para aquellas que proponen como causal de los problemas la sexualidad, suponiendo que este ejercicio llevará al conjunto de mujeres a su emancipación. La autora critica una generalización excesiva, para ella esta teoría no contempla otro tipo de fenómenos, no distingue entre problemas comunes a todas las sociedades y aquéllos particulares de cada sociedad, es decir, deja de lado que los problemas de las mujeres (así como las mujeres mismas) cambian en cada etapa histórica a otra, y de una cultura a otra, lo cual forzosamente empobrece las conclusiones obtenidas en base a esta teoría.

Sobre las feministas marxistas, reconoce que han tenido un enfoque más histórico, legado del marxismo. Reconoce sus alcances en cuanto a considerar dos sistemas distintos de opresión, el económico y el de género que si bien tienen cierta independencia interactúan apoyándose uno a otro. Opina por otro lado que el enmarcar las relaciones de género a las relaciones económicas propicia un sesgo negativo a los estudios de género y a las explicaciones de la opresión de la mujer, poniendo rígidamente la economía como factor principal.

En cuanto a la teoría del psicoanálisis, hace hincapié en dos escuelas principales que intentan explicar la construcción del género. La primera que resalta la experiencia real (por ejemplo la sensorial o el cómo percibe el niño a sus cuidadores), mientras que la segunda lo hace con el lenguaje (sistemas de significados como el habla, la lectura y la escritura), para esta última el estudio del inconsciente es esencial en el entendimiento de cómo se construye el género. De la primera escuela la autora opina que “Esta interpretación limita el concepto de género a la familia y a la experiencia doméstica, por lo que no deja vía para que el historiador relacione el concepto (o el individuo) con "otros sistemas sociales de economía, política o poder”. Respecto al enfoque del lenguaje y de construcción de significados rescata lo positivo de “sugerir que masculino y femenino no son características inherentes, sino construcciones subjetivas… [que] el sujeto está en un proceso constante de construcción y ofrece una forma sistemática de interpretar el deseo consciente e inconsciente”. La crítica que la autora hace a esta última teoría es que tiende a la “fijación exclusiva sobre cuestiones del ‘sujeto’… [y] a universalizar las categorías y la relación entre varón y mujer” dando esto como consecuencia que “no permite introducir una noción de especificidad y variabilidad histórica”.

En resumen, sin desechar los avances de todas estas corrientes, la autora señala su inflexibilidad e invariabilidad histórica y propone continuar los estudios de género sometiendo “continuamente nuestras categorías a crítica y nuestros análisis a la autocrítica”. Propone un nuevo paradigma que tome en cuenta la complejidad de las relaciones de género, que asuma que lo más probable es que las dinámicas de género de las sociedades seas tan complejas que podría ser que escape de nuestra capacidad de entendimiento. "Necesitamos examinar atentamente nuestros métodos de análisis, clarificar nuestras hipótesis de trabajo y explicar cómo creemos que tienen lugar los cambios. En lugar de buscar orígenes sencillos, debemos concebir procesos tan interrelacionados que no puedan deshacerse sus nudos.” Retoma la metodología constructivista al afirmar "...son los procesos lo que debemos tener en cuenta continuamente. Debemos preguntarnos con mayor frecuencia cómo sucedieron las cosas para descubrir por qué sucedieron”.

Da una definición del género en dos partes "... [que] están interrelacionadas, pero deben ser analíticamente distintas… [primero] el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y [segundo] el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder."

Divide la primera parte de esta definición en cuatro características principales del género “como elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias percibidas entre los sexos” las cuales se encuentran interrelacionadas.  “Primero, símbolos  culturalmente disponibles que evocan representaciones”, como la pureza de la virgen María o mitos de oscuridad y corrupción de las mujeres. “Segundo, conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos… esos conceptos se expresan en doctrinas religiosas, educativas, científicas, legales y políticas, que afirman categórica y unívocamente el significado de varón y mujer, masculino y femenino”.  La tercera característica podríamos decir que engloba aspectos prácticos de la sociedad e incluye los sistemas de parentesco (la constitución de la familia, la cual cambia de un momento histórico a otro e incluso de una cultura a otra), la economía y la política. El cuarto aspecto es la identidad subjetiva. Propone como eje de estudio el tratar de echar luz a la manera de relacionarse de estos cuatro aspectos.

La segunda parte de la definición gira en torno a la afirmación de que “Podría mejor decirse que el género es el campo primario dentro del cual o por medio del cual se articula el poder", señalando que "No es el género el único campo, pero parece haber sido una forma persistente y recurrente de [por ejemplo] facilitar la significación del poder en la tradición occidental, judeo-cristiana e islámica”. La autora sugiere que lo que el género sea para una sociedad influye en las estructuras de poder de las mismas, desde la familia hasta las superestructuras, y en un sentido inverso que las relaciones de poder de una sociedad influyen en lo que simboliza el ser hombre o mujer. En este sentido comenta “los cambios en las relaciones de género pueden ser impulsados por consideraciones de necesidades de Estado… La relación entre regímenes autoritarios y control de las  mujeres ha sido denunciada pero no suficientemente estudiada”. En cuanto a la relación entre estructuras de poder y dinámica de género en la sociedad afirma que “La propia alta política es un concepto de género, porque establece su crucial importancia y el poder público, las razones y el hecho de su superior autoridad, precisamente en que excluye a las mujeres de su ámbito”.

Para cerrar la autora propone tratar de resolver las interrogantes sobre cuál es la influencia de las relaciones de género en el devenir político de las sociedades, más aún, cuáles son las relaciones entre las estructuras de poder político y económico y las relaciones de género, y atacar estos temas teniendo en cuenta siempre la dinámica cambiante de los mismos.

viernes, 28 de junio de 2013

Apuntes sobre feminismo.


Compartimos la experiencia del Congreso Nacional del Partido Obrero Socialista celebrado los pasados 22 y 23 de junio en la Ciudad de México.


Presentado al XV Congreso Nacional del Partido Obrero Socialista. 
Eréndira Munguía Villanueva.

Nuestra organización, como muchas otras organizaciones hermanas, tiene una aplastante mayoría masculina en sus filas, y aún más, las madres son minoría dentro del conjunto de mujeres integrantes del partido. Este es un síntoma grave de que algo no se está haciendo bien, pero a la vez nos abre la oportunidad de mejorar nuestra organización en diversos aspectos. ¿Cómo llegamos a esta situación y cómo superarla? Las causas que han puesto en desventaja a las mujeres dentro de la sociedad son de una naturaleza compleja, es decir, son diversos factores combinados, puede ser que algunos sin descubrir todavía, de origen biológico hasta cultural, que se relacionan entre sí de formas difíciles de explicar. Ocurre lo mismo en cada comunidad, ya sea geográfica, académica o política, aunque con ciertas particularidades propias del entorno. Es por esto que debemos avanzar de manera constante para curarnos de la enfermedad que nos achaca y poder superar los síntomas. Por compleja que parezca la situación, un análisis constante sobre lo que entendemos por género, el reconocer los problemas asociados a este y la realización de acciones para revertirlos promete ser una ocasión de fortalecer nuestra organización, quizás de maneras que aún no imaginamos.

¿Qué es el género? ¿Qué significa ser hombre, ser mujer? ¿Qué es lo femenino, qué lo masculino?


El género es una construcción social que se construye a partir del sexo. En general las personas nacen con genitales que corresponden o a un macho o a una hembra, aunque hay una pequeña parte cuyo sexo no está bien definido al momento del nacimiento. Pero el género es otra cosa, se refiere más bien a las conductas ligadas al sexo, identidad o preferencia sexual que cada persona tiene: Un ejemplo son los roles asignados a mujeres y hombres dentro de una sociedad: “las mujeres en Juchitán controlan el mercado”, “el futbol es cosa de hombres”, “el muxe es el que acompaña a la mamá” son ejemplos de roles de género. Estos roles varía de una sociedad a otra, dependen de factores como la cultura y la economía de las poblaciones. En cuestiones de género hay cosas que cambian de una sociedad a otra, y cosas que son constantes en la mayoría de las sociedades. Una de las constantes es la idea de que las mujeres tienen mayor responsabilidad y deseo de encargarse del cuidado de los hijos, muchas veces la gente justifica esta asignación social basándose en la creencia de que existe un instinto maternal innato, pero esto es falso, la psicología y biología han descubierto hace décadas que tal instinto no existe en las hembras humanas[i], lo cual quiere decir que efectivamente estamos hablando de una construcción social.

Las diferencias de género no tienen por qué ser malas a priori, pero cuando impiden a los miembros de una sociedad realizar sus deseos o satisfacer sus necesidades, entonces es bueno plantearse si estos roles de verdad ayudan al funcionamiento de la sociedad en conjunto o si más bien perjudican y sería mejor intentar cambiarlos. Esto resulta en general una tarea muy difícil, como sociedad a menudo nos es más fácil modificar necesidades biológicas que cambiar conductas sociales, la ciencia es tal que es posible alimentar a un bebé con leche en polvo, pero no ha sido posible que los hombres se encarguen de dar el biberón a los hijos[ii]. Pero si detectamos que estos cambios son necesarios es una buena idea tratar de impulsarlos, no imponiendo lo que nosotros creamos “más correcto”, sino abriendo espacios de discusión y acción para que las propias personas vayan encontrando mejores formas de aceptarse a sí mismas y de relacionarse con los demás, de manera que sus roles no choquen tan violentamente con sus intereses o necesidades.

Situación objetiva de las mujeres.


Otra cosa que es constante en las sociedades es que las mujeres se encuentran en situaciones más precarias que los varones, trabajan más y ganan menos, tienen menos libertad para decidir sobre su destino e incluso sobre su cuerpo, tienen menos acceso a los espacios de toma de decisiones (desde la familia hasta el gobierno), etc. Por esto decimos que existe una opresión relacionada al género en las sociedades actuales, alrededor del mundo las mujeres son oprimidas, aunque el nivel de opresión depende de cada sociedad, la opresión de género es una constante.

Reconocer las formas de reproducción del capitalismo a través de la familia.

Sabemos que hay otro tipo de opresión constante en la mayoría de las sociedades, la que imprime el capitalismo a la clase trabajadora. Sumando esto tenemos que en la mujer trabajadora recae al menos una doble opresión, una doble explotación. El capitalismo echa mano de todo lo que está a su alcance para mantenerse como sistema dominante, y en particular lo ha hecho con la situación desventajosa de las mujeres. La opresión de las mujeres es anterior al capitalismo, pero la sociedad capitalista ha reforzado ciertas creencias erradas que perpetúan esta opresión de género porque le sirve de herramienta para mantener las cosas como están. Un ejemplo es la familia, la idea de que a las mujeres les corresponde el trabajo doméstico, que no deben exigir remuneración por éste y que si quisieran un pago deben de realizar dobles jornadas. Engels decía “La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales.” Es por esta razón que la cuestión de la mujer debe ser entendida y retomada por los socialistas, porque la opresión de género es uno de los pilares que mantienen al capitalismo como sistema dominante. No estamos diciendo que la emancipación de la mujer traerá consigo la justicia social en otros ámbitos ni viceversa, pero reconocemos que luchar por esta emancipación es una tarea socialista fundamental, esto es lo que significa reivindicarse como socialistas feministas.

¿Qué pasa cuando las organizaciones no toman en cuenta la importancia del feminismo?


En relación a la reciente crisis del SWP en Inglaterra, uno de los partidos trotskistas más grandes y con mayores logros en el mundo, el cual se disolvió a partir un caso de denuncias de abuso sexual en donde la dirección maniobró para proteger al acusado, el FSP, organización hermana, declara:  “Cuando un partido político es incapaz de involucrarse y no abrazar una lucha democrática central, tal como el surgimiento de las mujeres a escala mundial, las consecuencias son desastrosas, tal y como lo muestra lo ocurrido en el SWP. Es aún más notorio cuando el partido es trotskista ya que uno de los principios fundamentales del trotskismo es tratar de entender la relación entre las tareas democráticas inconclusas de nuestro tiempo y la revolución socialista.”[iii]
Y es que en el debate del caso del SWP se puede entrever por un lado una falta de democracia interna en este partido no sólo para con sus integrantes mujeres sino en general, y por otro lado una falta grave en la revisión de sus conductas internas para con sus integrantes mujeres, una ceguera deliberada para hacer a un lado las opiniones contrarias a las del CC con argumentos ligados a conductas de género de las compañeras y las cuales eran ajenas a su labor partidaria, es decir, con argumentos sexistas se quiso acallar las disidencias.

Es sano para una organización abrazar el feminismo.


Así el feminismo nos ayuda (ojo, ayuda, no resuelve complemente los problemas) a las organizaciones en dos sentidos, uno es la observancia de la democracia interna, y el otro es que contribuye a la consolidación del programa. Estos dos tipos de acciones que corresponden a dos tipos de necesidades las podemos clasificar en categorías usadas por el feminismo moderno: el trabajo dirigido y la transversalización. Estas categorías son muy generales y deben reformularse para ser usadas en situaciones concretas, en nuestro caso al partido.

“Trabajos dirigidos. Algunos ejemplos [de estas acciones] incluyen apoyo a la formación de organizaciones de mujeres, fomento de espacios propios para la formación y creación de competencias, además de la colectivización de problemas de las mujeres, paso fundamental en su empoderamiento. Asimismo, abarcan programas dirigidos específicamente a los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de las mujeres.

“Transversalización de género. [Se define como] un proceso [más que como una acción] que pretende integrar, dentro de una organización, una perspectiva de justicia de género en el centro o núcleo de todos los aspectos del trabajo de desarrollo, tanto interno como externo. Implica un alto nivel de capacidades por parte del personal de la organización, además de la estructura organizativa necesaria para mantener la perspectiva de justicia de género en el ‘corazón’ del trabajo y asignar los recursos que requiere la implementación de procedimientos, políticas y programas de manera coherente con un marco de justicia de género. La meta es que la transversalización de género contribuya, tanto a nivel interno como al nivel de programas de una organización, a la transformación integral hacia la justicia de género.”[iv]

La sugerencia es avanzar paralelamente tanto en trabajos dirigidos como en el proceso de transversalización, los cuales no son ajenos sino que se refuerzan uno con otro. Esto implica que busquemos cuáles son nuestras necesidades de género dentro del partido, para hombres y mujeres, y entre todos impulsemos acciones que creamos que puedan satisfacerlas.

Como todos estos conceptos son nuevos, iremos teniendo un mejor entendimiento de ellos poco a poco y así podremos adecuarlos a nuestro caso y sacarles jugo. Un primer acercamiento nos dice que una de las necesidades inmediatas como integrantes mujeres en el POS es el acceso a los espacios, por un lado el poder asistir a las reuniones y por otro el formar parte de los comités. Una propuesta para satisfacer estas necesidades es, como refiere el documento de balance, es imponer una cuota de género para el CC. Otra propuesta, que retomamos del FSP, es la conformación de un grupo de mujeres al interior del partido[1] el cual por ejemplo sea una primera instancia a la cual acudir si nos vemos envueltas en un caso de violencia de género en alguna de sus facetas, económica, emocional, sexual, etc. ya sea dentro o fuera de las actividades del partido, para poder discutirlas desde una perspectiva científica y marxista. Parece que hasta este momento no hemos emprendido acciones de transversalización, es decir, nuestra organización está en la etapa de buscar nuestras necesidades estructurales de género dentro del partido, así que esta sería por lo pronto nuestra tarea en este sentido.


ANEXO

Discusión del congreso en el punto de feminismo.

Se reivindica el estudio de los problemas de las mujeres desde un punto de vista científico, incluyendo no sólo los aspectos biológicos sino los culturales, económicos, etc. Se observa que hay una necesidad de empatar la situación objetiva de las mujeres con las actividades de la militancia, esto quiere decir una adaptación de ambas partes, un esfuerzo real por cambiar nuestros roles como mujeres para satisfacer nuestros intereses partidarios, pero a la vez cambios en la organización para evitar que nuestra militancia entre en conflicto con las tareas que como mujeres no podemos o no deseamos abandonar. Estas acciones deberán estar enfocadas a la integración de más mujeres a nuestra organización, esta necesidad de integración ya la han observado las instituciones burguesas con lo cual a este respecto tenemos cierto retraso, pero esta integración se hará en nuestras filas siempre desde una perspectiva de clase. La integración se refiere también a ir impulsando a las mujeres para asumir puestos de decisión dentro del partido con la plena confianza de que pueden realizar el trabajo tan bien como los compañeros varones. El punto de partida para la planeación y realización de estas acciones debe ser el que las mujeres no son el ‘sexo débil’ sino un género oprimido. Los cambios hacia el feminismo del partido deberán reflejarse en los balances posteriores, así como en contactos con mujeres de otras organizaciones afines, pero sobre todo en la conceptualización del partido como herramienta de los sectores más oprimidos de la clase trabajadora para su emancipación, por ejemplo, el sector mujeres, comunidad LGTB, etc. Para todo esto es necesario revisar a cada paso el impacto de las actividades que realicemos, así como tomar en cuenta las acciones que se han realizado en el pasado en esta dirección y hacer un balance sobre éstas.

Resolutivos para el punto de feminismo.


Reivindicar el feminismo como eje central del programa del partido, lo que implica tomar acciones formativas en este sentido.
Imponer una cuota de género de al menos dos mujeres para el CC.[2]
La realización de un encuentro de mujeres con organizaciones afines.
Discutir la posibilidad de un grupo de mujeres al interior del partido.




[1] El Congreso decidió estudiar esta propuesta para clarificar cuáles serían las tareas de dicho grupo así como sus características organizativas.
[2] El Congreso decidió estudiar esta propuesta para clarificar cuáles serían las tareas de dicho grupo así como sus características organizativas.




[i] Inteligencia y afectividad. Piaget, J. Argentina: Aique 2005.
[ii] La perspectiva de género. Marta Lamas. Revista de Educación y Cultura de la sección 47 del SNTE.
[iii] El feminismo y el abuso sexual en el Partido Socialista de los Trabajadores de Gran Bretaña. Freedom Socialist Party. http://www.socialism.com/drupal-6.8/?q=node/2143
[iv] A Guide to Gender-Analysis Frameworks. Candida March, Inés A. Smyth, Maitrayee Mukopadhyay. Oxfam Publications 1999.

jueves, 9 de mayo de 2013

¡Feliz Día de las Madres!


Felicitamos a todas las mamás, les mandamos un abrazo grande. Recordamos que el trabajo de cuidados que se realiza dentro de los hogares es un trabajo necesario y valioso para el funcionamiento de la sociedad. Seguiremos luchando porque tanto la maternidad como la paternidad sean decisiones que se puedan tomar de manera libre e informada, y porque los centros de trabajo y cualquier otro espacio provean las condiciones adecuadas para ejercerlos.

Aunque la fecha se haya instaurado en México dentro de una dinámica reaccionaria hacia el movimiento feminista postrevolucionario, podemos aprovechar su arraigo en el imaginario colectivo para replantearnos lo que significa ser madre y los retos para establecer una nueva cultura de la maternidad más acorde a nuestras necesidades y deseos. Aquí un poco de historia sobre el ayer y el hoy de esta celebración (el artículo es del 2012):
"10 de mayo, ayer y hoy", de Marta Lamas.

¡Feliz Día!

domingo, 2 de diciembre de 2012

Dance, dance....




Ya mencionamos alguna vez que en principio el problema no es que haya distintos géneros, hombres y mujeres, el problema es que dentro de esta sociedad machista se exige el cumplimiento de ciertas tareas por parte de las mujeres al mismo tiempo que desvaloriza dichas tareas, calificándolas de labores de segunda creando así un círculo vicioso. Si no pedimos la desaparición de los géneros ¿Qué queremos entonces? Vale la pena hacer un paréntesis para aclara la diferencia entre género y sexo, los distintos sexos son macho y hembra, se distinguen exclusivamente por las funciones biológicas que realizan o que pudieran realizar los individuos; los distintos géneros son, por ejemplo, hombres y mujeres, se distinguen más bien por los distintos roles que se realizan dentro de la sociedad, esto es, el género es una asignación social mientras que el sexo es una asignación biológica. Aclarado esto no es muy claro si puede existir una sociedad donde a pesar de que haya géneros distintos, éstos puedan convivir sin que uno oprima al otro. Saliendo de una clase de tango estaba yo cuando me puse a pensar en esto, y ocurrioseme entonces, que sigo sin tener ejemplos reales de este tipo de sociedades, pero creo tener un micro-ejemplo buenísimo: la danza.

En la mayoría de los bailes de salón los hombres y las mujeres tienen asignados cada uno movimientos distintos pero que combinan perfectamente con los del compañero de género opuesto, en total armonía y literalmente al mismo ritmo. ¿Quién es una buena pareja de baile? Aquel o aquella que logra sincronizarse de la mejor manera con su compañer@ de baile. Por ejemplo no tiene ningún sentido que un experto bailarín de tango quiera lucir sus mejores trucos bailando conmigo que soy principiante, lo único que logrará será confundirme, incomodarme y en el peor de los casos hacerme caer, y entonces los dos habremos fracasado rotundamente al intentar bailar. Pero aquella persona que reconoce la cadencia de la pareja y le saca jugo a su poca o mucha técnica, esa sí que sabe el significado de bailar. Y quienes sí saben bailar son mis maestros de tango, Charlotte y Miguel, que como maestros realizan perfectamente los pasos tanto femeninos como masculinos, ya que muchas veces por ejemplo Carlotte necesita enseñar a los hombres los movimientos y requiere realizarlos ella misma, y Miguel lo propio para corregirnos a las mujeres. Así es como del profundo conocimiento de los roles ellos enseñan a cada pareja de baile a comunicarse entre sí, a acoplarse y disfrutar de la mejor manera cada ejercicio de la danza.

Me encanta el baile por muchas razones y me acabo de dar cuenta de una más: es justo un lugar donde los roles de cada género están diseñados no para que uno se eleve sobre el otro, si no para que los dos juntos realicen el arte del movimiento en armonía.  Para mí, de manera muy personal, el baile representa uno de los ejes que me mantienen en este mundo, y parece que no soy la única, ya decía la gran bailarina y coreógrafa Pina Bausch: “Dance, dance… otherwise we are lost”.

De caricatura...

Ahora nos pusimos gráficos, quiero compartir uno de los dibujos de la serie "Lola" de Alejandra Lunik, y la serie completa "No es lo mismo degenero la equidad, a la equidad de género" de Trino monero, ambos excelentes caricaturistas.  Los dos trabajos tratan de mostrar el contexto social y cultural que hay detrás de la desigualdad de género. 

Alejandra lunik: Lola Nº 52. Florcita, qué tontita!

¿Tú qué opinas, como Lola crees que hay que exigir en voz alta respeto y equidad, o como Flor crees que el machismo existe sólo en nuestra imaginación? Nosotros estamos del lado de Lola, creemos que el machismo existe y reconocemos sus consecuencias en nuestro día a día. Más aún, queremos entender las causas de la desigualdad y combatirlas, empezando en aquellos lugares donde nos desenvolvemos: la familia y el trabajo. Los invitamos a echarle un ojo la serie completa de Lola, no todas las caricaturas son subversivas, pero todas  tienen un rico humor femenino: http://alejandralunik.blogspot.fr/


 Ahora el trabajo de Trino.  Los dibujos forman parte de los trabajos del Programa Alas y Raíces de CONACULTA, dejamos un extracto de la cédula introductoria de la serie:


"Esta exposición es para ti. Salió de la casa o de un mercado, de un parque o de un me acuerdo. Alguien lo dijo hace muchos años y alguien lo dice todavía. Está de risa para no llorar. Nos pasó cuando éramos niñas y niños pero ya no queremos que se repita, con ninguna niña ni con ningún niño. Con ninguna persona.  ¿Cuántas veces escuchaste estas frases? ¿Cuántas veces has dicho esas u otras parecidas? Son muy viejas. Y sin embargo aquí siguen. Quizá se escuchan hasta en nuestras familias. Son nuestras enemigas porque impiden que hoy sea realidad la igualdad entre niñas y niños, mujeres y hombres. Cada vez que se  pronuncian se aleja un día más esa posibilidad. Con ellas llega además un mañana difícil para ellas y ellos. ¿Qué hay en esas frases?"











© "No es lo mismo equidad de género que degenero la equidad" Ilustraciones de TRINO para Alas y Raices, CONACULTA

 ¿Te recuerdan algo las caricaturas de esta serie, te identificas en alguna? A mí la que más me gustó y que me removió algunos recuerdos fue la de "...sírvele a tu hermano más tecito ¡Atiéndelo!"; y si nos dieran un peso por cada que alguien grita "vieja el último"... Creemos que efectivamente este tipo de acciones y comentarios son el reflejo de lo inequitativo de la sociedad y además contribuyen a que las cosas sigan como están.

Cambiar la sociedad en su conjunto es una labor necesaria, pero bastante ambiciosa. Los comentarios sexistas y el acoso son realidades con las que convivimos cotidianamente. Sin embargo podemos empezar cambiando nuestro entorno inmediato. Si logramos que nuestras familias, escuelas, centros de trabajo queden libres de este tipo de actitudes habremos hecho una labor valiosísima para nosotros y para generaciones futuras.  Si logramos un ambiente seguro en las escuelas y centros de investigación para nuestras alumnas, profesoras, investigadoras, estaremos entregando una fortaleza donde será mucho más fácil concentrarse para realizar las labores que requiere la generación de conocimiento, y donde será mucho más difícil caer en la angustia que generas las agresiones sexistas. Estaremos entregando un respiro, un lugar a salvo. Si lo pensamos bien no debemos exigir nada menos que esto.



lunes, 27 de agosto de 2012

Revista Ciencia AMC. MUJERES en la Ciencia.

Con gran gusto compartimos el último número de la revista Ciencia, editada por la Academia Mexicana de Ciencias, el cual dedica a las cuestiones de género dentro de la ciencia en México. Estadísticas, ensayos, propuestas y testimonios alrededor de la experiencia de ser científica están vertidos en sus páginas. Ahora presentamos un resumen y comentarios sobre el primer artículo, el cual es uno de los que más ha llamado nuestra atención por la claridad de sus planteamientos. Próximamente compartiremos nuestro análisis de los demás escritos. Aplaudimos este esfuerzo por lograr la equidad de género en la ciencia e invitamos a todas a participar en él comentando y compartiendo.




Angélica Evangelista García,Rolando Tinoco Ojanguren y Esperanza Tuñón Pablos.

Coincidimos plenamente con una de las primeras afirmaciones del artículo y que hemos recalcado en entradas pasadas: “La cultura marca a todos los seres humanos con el género, y el género marca la percepción de todo lo que demás que nos rodea.”

El artículo utiliza estadísticas de ANUIES y CONACyT para mostrar que si bien el incremento de la matrícula femenina en las instituciones de educación superior, y sobre todo en posgrado, se ha incrementado notoriamente, la participación de las mujeres decrece drásticamente al considerar los niveles académicos más altos (por ejemplo niveles II y III del SIN). “En realidad, puede afirmarse que las mujeres constituyen en todos los casos una pequeña minoría de las personas que ocupan los puestos científicos de mayor responsabilidad.” Lo anterior viene a confirmar lo que vivimos en nuestros centros de trabajo.

Se sugiere que el problema de la poca participación femenina en puestos de mayor responsabilidad es “el conflicto de papeles que experimenta al tener que atender, simultáneamente, las demandas familiares y las profesionales.” Este es justo el eje de nuestra entrada pasada, donde hacemos notar que las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado.

Como medidas necesarias para hacer de la ciencia un espacio más incluyente se mencionan:
·         Primero: un análisis institucional  profundo sobre las inequidades de género que de luz sobre las causas de dicho fenómeno dentro de los centros académicos.
·         Segundo: implementar o aumentar las cuotas de mujeres aspirantes a plazas científicas y tecnológicas.
·         Tercero: impulsar políticas para lograr la participación de mujeres en puestos de evaluación y decisión, apoyar las redes de mujeres en ciencia y reservar fondos para incentivos para mujeres científicas.

Si bien creemos que estas medidas son necesarias como hemos dicho anteriormente, y siguiendo sugerencias del propio artículo, creemos que debe haber un cambio de enfoque respecto a las actividades domésticas, específicamente una revalorización de las mismas, como un primer paso para lograr equidad en la distribución del trabajo doméstico entre hombres y mujeres. Sin esto sólo estaremos atacando las consecuencias de una de las principales causas de que las mujeres no puedan desarrollar plenamente sus aptitudes científicas, y en general desenvolverse de manera plena como individuos.

lunes, 9 de julio de 2012

Discriminación Laboral. Actividad Doméstica: Una Labor No Remunerada.

El siguiente es un artículo publicado en la revista Pluma que edita el Partido Obrero Socialista, el cual al igual que el Freedom Socialist Party de Estados Unidos defiende un programa político socialista feminista y la premisa de que "el sistema capitalista depende del trabajo doméstico para poder seguir subsistiendo"[1].

Ofelia Imelda Rivera Cortés y Eréndira Munguía Villanueva.


La revolución industrial y el surgimiento del capitalismo moderno engendró uno de los mayores avances para las mujeres: el acceso en el área de la producción social y remunerada. La debilidad física característica de la biología femenina pudo compensarse con el uso de la tecnología, el manejo de mucha de la maquinaria moderna no requiere de un despliegue de fuerza superior a la capacidad de la mujer. Sin embargo los logros tecnológicos no repercuten en el desenvolvimiento de la mujer en la sociedad, si no que son absorbidos para beneficio del sistema patriarcal de propiedad privada. La familia se consolida como un elemento de opresión hacia la mujer, donde el hombre es quien tiene todo el poder de decisión, se relegan a la mujer las tareas domésticas y más aún, ésta se ve comprometida a ampliar su gasto de fuerza laboral para cumplir con la doble función: trabajar en la fábrica, oficina, mina, escuela, etc. y a la vez dar sus servicios de trabajo doméstico en el hogar sin remuneración alguna. Explicar con claridad la exclusión del trabajo doméstico en la cuenta de actividades productivas y la desigualdad laboral entre hombres y mujeres no es tarea fácil, y es hoy en día una discusión abierta.

Valoración de las tareas domésticas.

Es innegable la tremenda importancia de las labores domésticas de dentro del engranaje de las sociedades, las tareas de limpieza y cuidados que se realizan en el hogar son imprescindibles para el desarrollo saludable de toda persona. Para calcular el valor de las labores domésticas y su equivalente monetario podemos etiquetar cada actividad por su precio en el mercado y así darnos una idea de la suma a la que asciende. Por poner un ejemplo el lavado de ropa en lavanderías de mostrador cuesta aproximadamente de 10 pesos por 1 kg, considerando una carga de 6 kg se tendría que cada vez que lavamos ropa estamos realizando una actividad con valor de 60 pesos. Solemos decir que vamos cocinar o lavar ropa en la casa “para no gastar”, si bien este es un razonamiento común, si pensamos más detenidamente, simplemente estamos realizando una actividad en lugar de pagar por ella, en lugar de “gastar” dinero estamos “gastándonos” nosotros mismos. De igual forma con la elaboración de algún alimento, la limpieza de calzado, etc.

Es decir, el producto del trabajo doméstico puede explicarse también a partir de las definiciones de Marx de valor de uso y valor de cambio. El que usualmente el trabajo doméstico que realizamos sea en beneficio de nuestra propia familia (valor de uso) no implica automáticamente que deba de tener un carácter no remunerado, ya que como cualquier otro trabajo implica un gasto de energía por parte de quien lo realiza y esto hace que adquiera un valor (valor de cambio), potencialmente equiparable al valor de cualquier otra actividad humana que requiera el mismo despliegue de energía.

Recientemente en México, y por recomendaciones internacionales, se ha empezado a contabilizar (aunque no desde un enfoque marxista) el valor del Trabajo No Remunerado en el Hogar (TNRH)[2]. Para este cálculo se toman en cuenta todas las actividades domésticas y cuidados del hogar que se traducen en servicios no remunerados prestados a los propios miembros del hogar, y que podrían ser realizados por personas ajenas: labores de limpieza, el pago de servicios, ciertas compras, la atención de los hijos, etc. y se aproxima su valor siguiendo los principios que usamos para el lavado de ropa (claro que en una versión más compleja). Según los datos recopilados, en el año 2010:

-El total de la población que participa en la producción de bienes y servicios (de manera remunerada o no) es de 79 millones de personas, de las cuales 53.5% son mujeres y 46.5% son hombres.

-La tasa de participación en el trabajo no remunerado es de 61.8 para mujeres y 26.3 para hombres.

-La tasa de participación en el trabajo remunerado es de 36.1 para mujeres y 67.7 para hombres.

-El valor económico de las horas de TNRH resultó equivalente al 21.9% en relación con el PIB de la economía total.

Esto confirma que en la actualidad las mujeres son las que realizan la mayoría del TNRH, aún cuando en principio mujer y varón tenemos los mismos derechos y las mismas capacidades para llevar a cabo las labores en el seno del hogar. Al hacer el desglose de la participación en el trabajo remunerado y no, se hace evidente la desvalorización que tiene el trabajo realizado por las mujeres. Entre los trabajadores que trabajan sin recibir remuneración la mayoría son mujeres, en una proporción de 3 a 1.

Aún cuando las tareas domésticas tienen una función primordial en el desarrollo de las personas y de la sociedad en general, y aunque al ser contabilizado dentro del PIB el TNRH resulta ser una parte considerable de éste, para la Estadística Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)[3] las actividades domésticas no forman parte de las actividades económicas. Esto implica que las personas que se dedican exclusivamente a tareas dentro del TNRH no son tomadas en cuenta dentro de la población económicamente activa y para la sociedad pasan tristemente a formar parte de los “NINI's”.

Trabajo remunerado y discriminación laboral.

Aunado al problema de la desvalorización del TNRH existe una discriminación hacia la mujer en el ámbito del trabajo remunerado. El primer dato a resaltar es la desigualdad en cuanto a los salarios, de la población que cobra cuando mucho un salario mínimo, el 52% son mujeres, mientras que de la población que gana más de cinco salarios mínimos sólo el 28% son mujeres.
El ENOE 2010 divide en 10 grupos ocupacionales las actividades del trabajo remunerado. En la mayoría de los grupos ocupacionales dentro del trabajo remunerado las mujeres ganan menos que los hombres, la situación extrema es el de las ocupaciones industriales, en donde las mujeres perciben tres cuartas partes (76.6%) del ingreso que perciben los hombres.

La actividad económica donde más integradas están las mujeres es la del comercio, pero es precisamente ésta en donde se encuentran el mayor índice de discriminación salarial. Para alcanzar la equidad salarial entre uno y otro sexo se requiere en el sector comercial aumentar el salario que perciben las mujeres en un 52.2%, para las ocupaciones industriales el aumento debería ser de 29% y para los puestos de funcionarios y directivos del 24.9%. A nivel del total de trabajadores asalariados, para lograr la equidad, el aumento al salario de las mujeres debería ser del 8.6%, siendo los grupos más equitativos en cuanto al salario los que cuentan con menos incursión femenina.

¿Qué hacer ante la desigualdad?

Para resolver estas desigualdades de género necesitamos hacer un análisis profundo y preguntarnos qué las está generando. Como hemos dicho el TNRH no fue desde siempre responsabilidad única de las mujeres. En los hogares preindustriales el trabajo doméstico era mucho más variado y complejo, y los hombres participaban en éste de diferentes maneras como en la caza y la conservación de los alimentos, en la fabricación de textiles, etc. Además de que las labores de limpieza no eran tan extensas como lo son ahora debido a la moderna concepción de higiene[4]. Es decir, no es cierto que la asignación a las mujeres como responsables del hogar sea una cuestión de fundamento biológico que haya existido desde siempre, como tampoco es cierto que la modernidad ha venido a disminuir la jornada de trabajo en el hogar. Lo que sí es un hecho para las mujeres es que desde que nacemos los estereotipos sociales nos abordan y encapsulan a una función, y paradójicamente es la misma sociedad la que no nos reconoce plenamente las funciones que nos asigna. Sacudir estos prejuicios no es tarea fácil ni siquiera para nosotras mismas, pero es un paso forzoso que debemos dar para llevar una vida plena y feliz. Debemos reconocernos a nostras mismas como seres humanos igual de aptos y capaces que los varones, al tiempo de exigir la igualdad en derechos. Una de las reivindicaciones que debemos enarbolar es el reconocimiento de la labor doméstica como un trabajo más en la lista de actividades productivas, y en donde bien pueden participar y contribuir tanto el varón como la mujer en igualdad de fuerza de trabajo. Exigimos ya reconocimiento y la no discriminación laboral para nuestro género.



[4]  El Trabajo de Cuidados. Historia, Teoría y Políticas. Cristina Carrasco et al. 2011