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sábado, 10 de agosto de 2013

Sugerencias para lidiar con el "desorden de estudiante de posgrado".




Los chistes acerca de los momentos difíciles que pasamos como estudiantes de posgrado son de hecho chistosos, pero sería definitivamente más divertido que estos momentos fueran más livianos y pasajeros. Recomendamos echar un vistazo a la "Guía básica para sentirse bien" redactada por el médico Tomás Holguín que esperamos sirva para reducir los síntomas del "post-bachelor-disorder". Algunos extractos de esta guía que explica el modelo cognitivo para controlar las emociones negativas:

"Si alguna vez te has sentido realmente perturbado (una larga depresión, una ansiedad y angustia incontrolables, una ira que no puedes manejar, fobias, etc.) por algo que ha pasado y/o por cosas que aún pasan en tu vida, muy seguramente es debido a las interpretaciones que estás haciendo de esos eventos que suceden en tu vida cotidiana, es decir, a los significados que les das.

"...hacemos una breve introducción al modelo cognitivo de psicoterapia y explicamos una técnica de discusión de las cogniciones (más bien, distorsiones cognitivas) que fácilmente puede ser aplicada por todos para poder lograr un mayor control sobre nuestras emociones y/o comportamientos inapropiados (o desadaptativos)."


"A partir de su infancia, las personas desarrollan ciertas creencias acerca de ellas mismas, las otras personas y el mundo. Las creencias centrales son ideas tan fundamentales y profundas que no se suelen expresar , ni siquiera ante uno mismo. Estas ideas son consideradas por la persona como verdades absolutas, creyendo que es así como las cosas “son”.

"Estas creencias influyen en la forma de ver una situación, y esa visión a su vez influye en el modo como piensa, siente y se comporta."



La guía incluye una técnica de "triple columna" para discutir y reemplazar las creencias poco adaptativas, con  la idea de ser capaz de tener "una apreciación mas exacta y real de las mismas, y así obtenga alivio y bienestar emocional". Aquí la liga a la guía completa:


jueves, 18 de julio de 2013

Reseña de “El género: una categoría útil para el análisis histórico” de Joan W. Scott.


  

Eréndira Munguía Villanueva.



La autora señala la importancia de la inclusión de las mujeres como sujetos de estudio de las disciplinas científicas, en particular de la Historia, y el cómo esta modificación cambiaría no sólo nuestro entendimiento sobre lo que significa ser mujer sino las disciplinas mismas, en una retroalimentación entre el estudio de los procesos de género y el de las materias que lo incluyan en su desarrollo.

La autora propone una definición de género que contemple la historia de las mujeres, revisa los avances en materia de género de las principales corrientes feministas y concluye que es más acertado ver el concepto de género como un proceso más que como un vocablo estático: “Quienes quisieran codificar los significados de las palabras librarían una batalla perdida, porque las palabras, como las ideas y las cosas que están destinadas a significar, tienen historia”. Pero en la lectura se señala una primera problemática, que la Historia ha escapado del estudio de las mujeres. Ha descrito los entramados sociales a través del tiempo sin mencionar coherentemente a las mujeres y sólo dándoles un lugar esporádico, indicando apenas la aparición de algunas mujeres en los mayores movimientos sociales, pero contando los hechos siempre desde una perspectiva masculina, lo que ha dado un sesgo a la Historia como disciplina.

Con el afán de rescatar lo que de ellas considera valioso, la autora hace una revisión de las que considera las principales corrientes feministas que a su ver son: la que intenta explicar los orígenes del patriarcado, la socialista feminista y la del psicoanálisis. Reconoce la importancia de cada una en el estudio de las cuestiones de género así como en los avances ganados por los derechos de las mujeres, pero critica cada una de estas corrientes en lo que considera sus limitaciones.

Las teóricas del patriarcado refieren a una “necesidad”, como deseo innato, del hombre de dominar a la mujer, y una desventaja también innata en las mujeres a causa de la maternidad o la sexualidad. Las propuestas de solución a la problemática de las mujeres son, para aquéllas que ponen el problema en la maternidad, modificar procesos biológicos para ir eliminando las desventajas que la procreación imprime a las mujeres; y la introspección reflexiva de las mujeres para aquellas que proponen como causal de los problemas la sexualidad, suponiendo que este ejercicio llevará al conjunto de mujeres a su emancipación. La autora critica una generalización excesiva, para ella esta teoría no contempla otro tipo de fenómenos, no distingue entre problemas comunes a todas las sociedades y aquéllos particulares de cada sociedad, es decir, deja de lado que los problemas de las mujeres (así como las mujeres mismas) cambian en cada etapa histórica a otra, y de una cultura a otra, lo cual forzosamente empobrece las conclusiones obtenidas en base a esta teoría.

Sobre las feministas marxistas, reconoce que han tenido un enfoque más histórico, legado del marxismo. Reconoce sus alcances en cuanto a considerar dos sistemas distintos de opresión, el económico y el de género que si bien tienen cierta independencia interactúan apoyándose uno a otro. Opina por otro lado que el enmarcar las relaciones de género a las relaciones económicas propicia un sesgo negativo a los estudios de género y a las explicaciones de la opresión de la mujer, poniendo rígidamente la economía como factor principal.

En cuanto a la teoría del psicoanálisis, hace hincapié en dos escuelas principales que intentan explicar la construcción del género. La primera que resalta la experiencia real (por ejemplo la sensorial o el cómo percibe el niño a sus cuidadores), mientras que la segunda lo hace con el lenguaje (sistemas de significados como el habla, la lectura y la escritura), para esta última el estudio del inconsciente es esencial en el entendimiento de cómo se construye el género. De la primera escuela la autora opina que “Esta interpretación limita el concepto de género a la familia y a la experiencia doméstica, por lo que no deja vía para que el historiador relacione el concepto (o el individuo) con "otros sistemas sociales de economía, política o poder”. Respecto al enfoque del lenguaje y de construcción de significados rescata lo positivo de “sugerir que masculino y femenino no son características inherentes, sino construcciones subjetivas… [que] el sujeto está en un proceso constante de construcción y ofrece una forma sistemática de interpretar el deseo consciente e inconsciente”. La crítica que la autora hace a esta última teoría es que tiende a la “fijación exclusiva sobre cuestiones del ‘sujeto’… [y] a universalizar las categorías y la relación entre varón y mujer” dando esto como consecuencia que “no permite introducir una noción de especificidad y variabilidad histórica”.

En resumen, sin desechar los avances de todas estas corrientes, la autora señala su inflexibilidad e invariabilidad histórica y propone continuar los estudios de género sometiendo “continuamente nuestras categorías a crítica y nuestros análisis a la autocrítica”. Propone un nuevo paradigma que tome en cuenta la complejidad de las relaciones de género, que asuma que lo más probable es que las dinámicas de género de las sociedades seas tan complejas que podría ser que escape de nuestra capacidad de entendimiento. "Necesitamos examinar atentamente nuestros métodos de análisis, clarificar nuestras hipótesis de trabajo y explicar cómo creemos que tienen lugar los cambios. En lugar de buscar orígenes sencillos, debemos concebir procesos tan interrelacionados que no puedan deshacerse sus nudos.” Retoma la metodología constructivista al afirmar "...son los procesos lo que debemos tener en cuenta continuamente. Debemos preguntarnos con mayor frecuencia cómo sucedieron las cosas para descubrir por qué sucedieron”.

Da una definición del género en dos partes "... [que] están interrelacionadas, pero deben ser analíticamente distintas… [primero] el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y [segundo] el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder."

Divide la primera parte de esta definición en cuatro características principales del género “como elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias percibidas entre los sexos” las cuales se encuentran interrelacionadas.  “Primero, símbolos  culturalmente disponibles que evocan representaciones”, como la pureza de la virgen María o mitos de oscuridad y corrupción de las mujeres. “Segundo, conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos… esos conceptos se expresan en doctrinas religiosas, educativas, científicas, legales y políticas, que afirman categórica y unívocamente el significado de varón y mujer, masculino y femenino”.  La tercera característica podríamos decir que engloba aspectos prácticos de la sociedad e incluye los sistemas de parentesco (la constitución de la familia, la cual cambia de un momento histórico a otro e incluso de una cultura a otra), la economía y la política. El cuarto aspecto es la identidad subjetiva. Propone como eje de estudio el tratar de echar luz a la manera de relacionarse de estos cuatro aspectos.

La segunda parte de la definición gira en torno a la afirmación de que “Podría mejor decirse que el género es el campo primario dentro del cual o por medio del cual se articula el poder", señalando que "No es el género el único campo, pero parece haber sido una forma persistente y recurrente de [por ejemplo] facilitar la significación del poder en la tradición occidental, judeo-cristiana e islámica”. La autora sugiere que lo que el género sea para una sociedad influye en las estructuras de poder de las mismas, desde la familia hasta las superestructuras, y en un sentido inverso que las relaciones de poder de una sociedad influyen en lo que simboliza el ser hombre o mujer. En este sentido comenta “los cambios en las relaciones de género pueden ser impulsados por consideraciones de necesidades de Estado… La relación entre regímenes autoritarios y control de las  mujeres ha sido denunciada pero no suficientemente estudiada”. En cuanto a la relación entre estructuras de poder y dinámica de género en la sociedad afirma que “La propia alta política es un concepto de género, porque establece su crucial importancia y el poder público, las razones y el hecho de su superior autoridad, precisamente en que excluye a las mujeres de su ámbito”.

Para cerrar la autora propone tratar de resolver las interrogantes sobre cuál es la influencia de las relaciones de género en el devenir político de las sociedades, más aún, cuáles son las relaciones entre las estructuras de poder político y económico y las relaciones de género, y atacar estos temas teniendo en cuenta siempre la dinámica cambiante de los mismos.

domingo, 31 de marzo de 2013

Trabajo Interdisciplinario y Desarrollo Universitario.


"La Universidad es un ambiente, una atmósfera de trabajo, de creación, de comprensión, de intercambio y de discusión. Lo más importante es que sea un lugar abierto de discusión libre." Rolando García.

¿Qué es la ciencia? ¿Qué es la Universidad? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué debemos tener presente cuando realizamos un programa de construcción, de mejoramiento de la Universidad?

Para contestar estas preguntas queremos retomar el enfoque que planteaba Rolando García, colaborador de Jean Piaget y quien fuera Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa de la Universidad de Bueno Aires e  Investigador en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM. Él proponía para desarrollar el proyecto universitario situarnos en el contexto socio-político que nos rodea, partir de nuestras necesidades prácticas y fijar el objetivo en un cambio radical del mundo que nos rodea. Así mismo considerar la Ciencia no como un momento sino como un proceso, un fenómeno en evolución. 

En este sentido que para resolver las problemáticas de las mujeres en la academia, y con esto contribuir al desarrollo general de las ciencias, nos parece preciso considerar el contexto social, político, económico, de las mujeres, así como otros aspectos como la violencia ejercida hacia ellas, aspectos culturales, psicológicos, biológicos, etc. No está de más repetirlo otra vez, la cuestión de las mujeres en cualquier ámbito es un tema complejo que requiere de trabajo interdisciplinario. Propiciar cambios de fondo incluso considerando solamente nuestras propias instituciones parece una tarea bastante ambiciosa, pero no debemos olvidar que la Universidad no es un ente robótico actuando bajo una voluntad misteriosa, somos nosotros mismos quienes conformamos la Universidad y son personas de carne y hueso quienes deciden su devenir. En el flujo del desarrollo del pensamiento científico no debemos anticipar fenómenos estáticos, a priori todo es susceptible de ser modificado. Para esto podríamos buscar espacios de intervención para promover los cambios que sean necesarios y si no existen dichos espacios crearlos, todo esto dentro de un ambiente que permita la discusión a cada paso y defienda la inclusión y la participación de toda la comunidad. 

Dejamos un video homenaje a Rolando García realizado después de su muerte en 2012:

Por una Universidad de y para todas y todos.

jueves, 7 de marzo de 2013

Trabajo Dirigido y Transversalización de Género.


Eréndira Munguía Villanueva.

Al  Instituto Estatal de las Mujeres del Estado de Tabasco, los mejores deseos en esta nueva etapa: retomar el vuelo. 
A Cecilia Vargas, la amiga, la madre, la compañera, la mujer guerrera que todas llevamos dentro.

Actualmente hay dos enfoques distintos para la planeación de acciones que contribuyan a la equidad de género. Estos dos enfoques responden a distintas necesidades que se agrupan en dos categorías: prácticas y estratégicas.

“Intereses/necesidades prácticas de género: Si estas fueran satisfechas, las vidas de mujeres (u hombres) mejorarían sin cambiar la división de trabajo por género existente o sin desafiar la posición subordinada de las mujeres en la sociedad. Satisfacer las intereses/necesidades prácticas es una respuesta a necesidades inmediatas, este tipo de acciones conciernen típicamente a malas condiciones de vida y asuntos ta como acceso al agua potable, salud, empleo.

“Intereses/necesidades estratégicas de género: Si estas fueran satisfechas, la relación de inequidad de poder entre hombres y mujeres sería transformada. Estos intereses/necesidades están relacionados a la división de trabajo, poder y control por géneros. Algunas de estas necesidades pueden concernir a cuestiones como derechos legales, violencia doméstica, igualdad de salarios, control de las mujeres sobre sus propios cuerpos. Aunque estos son asuntos ligados al género más que al sexo [aquí para conocer la diferencia], algunos de ellos son percibidos como parte del orden natural e imposibles de cambiar. Las mujeres pueden ser capaces de expresar sus intereses/necesidades estratégicas una vez que han intercambiado conocimiento con alguien que conoce que es posible un cambio en el “orden natural”. Este puede ser un facilitador externo o un miembro de la comunidad que ha experimentado otro ambiente o cultura. Los hombres también tienen intereses/necesidades estratégicas de género: ellos pueden proponerse transformar sus propios roles (para ser capaces de tomar parte en el cuidado de los niños u oponerse al servicio militar) o, por el otro lado, ellos pueden oponerse a las demandas de las mujeres por mayor control sobre sus propias vidas.”[1]

Las acciones que intentan satisfacer estos dos tipos de intereses/necesidades suelen catalogarse como Trabajos dirigidos para las necesidades prácticas y Transversalización para las necesidades estratégicas:

“Trabajos dirigidos. Algunos ejemplos [de estas acciones] incluyen apoyo a la formación de organizaciones de mujeres, fomento de espacios propios para la formación y creación de capabilities, además de la colectivización de problemas de las mujeres, paso fundamental en su empoderamiento. Asimismo, abarcan programas dirigidos específicamente a los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de las mujeres.

“Transversalización de género. [Se define como] un proceso [más que como una acción] que pretende integrar, dentro de una organización, una perspectiva de justicia de género en el centro o núcleo de todos los aspectos del trabajo de desarrollo, tanto interno como externo. Implica un alto nivel de capacidades por parte del personal de la organización, además de la estructura organizativa necesaria para mantener la perspectiva de justicia de género en el ‘corazón’ del trabajo y asignar los recursos que requiere la implementación de procedimientos, políticas y programas de manera coherente con un marco de justicia de género. La meta es que la transversalización de género contribuya, tanto a nivel interno como al nivel de programas de una organización, a la transformación integral hacia la justicia de género.”[2]

Los programas de políticas públicas por la equidad de género basan su planeación en estas dos categorías. Debido a que la transversalización requiere de conocimientos previos en materia de género por parte de quien dirige las acciones y una estructura conceptual que permita identificar necesidades estratégicas por parte de quien será beneficiado, los trabajos dirigidos son las únicas acciones a llevar a cabo en una primera etapa de intervención en alguna comunidad. Pareciera que dentro de la comunidad científica y en particular en el área de ciencias exactas tenemos identificadas las necesidades prácticas de género y ya se han emprendido trabajos dirigidos de impacto positivo como becas, incentivos y plazas para mujeres.
Por el contrario nos es todavía muy difícil reconocer las necesidades estructurales y la necesidad de la transversalización de género en el ámbito científico. Esto es entendible debido a que como comunidad (no como individuos) no tenemos ejemplos a seguir, no existe una persona que haya estudiado o trabajado dentro de una comunidad en ciencias exactas cuyos integrantes hayan satisfecho sus necesidades estructurales dentro de la comunidad. Tenemos entonces que hacer un esfuerzo extra para buscar analogías útiles y poder reconocer nuestras necesidades estructurales y proponer cómo satisfacerlas. Aquí es donde se acaban las referencias y comienzan nuestras propias ideas, tratemos pues de que no cunda el pánico y de ir organizando poco a poco nuestro propio plan de transversalización. Aunque ya hay esfuerzos que tienen el sabor de transversalización como la recién creada comisión de género de la Sociedad Matemática Mexicana hace falta el apoyo de toda la comunidad para facilitar la planeación y desarrollo de programas.

Uno de los fenómenos “sin explicación” que hemos observado es que aunque las mujeres tienen mejor eficiencia terminal que los hombres son menos propensas a elegir continuar sus estudios (véase Mujeres Matemáticas en México). Puede ser que un primer intento para entender esto y resolverlo sea tratar de transversalizar el proceso de enseñanza en nuestros centros de estudios y de investigación. Todos sabemos que los buenos estudiantes no brotan como margaritas silvestres sino que son el producto de un proceso exitoso de enseñanza, tan presente tenemos esto que como padres de familia elegimos cuidadosamente la escuela para nuestros hijos. Si nuestros recursos lo permiten la mayoría de nosotros elegimos escuelas con un enfoque moderno de enseñanza que entiende las diferencias de personalidad y el contexto social de cada niño, y que permite con esto desarrollar aptitudes personales y corregir deficiencias individuales. Pero a muchos de nosotros esto se nos olvida cuando nos toca el papel de guía en la formación de nuestros alumnos, aunque no tengamos la presión de los padres de familia, debemos tratar de hacer nuestro mejor esfuerzo como tutores, lo que además a futuro nos hará ganar colegas mejor preparados. Junto con los conocimientos específicos de la ciencia en la que trabajamos, el proceso de formación de investigadores incluye también otras habilidades como la de ser buen orador,  defender opiniones, hacer contactos, etc. Además en el proceso de aprendizaje intervienen factores que podrían parecer ajenos, pero que las teorías epistemológicas han demostrado estar fuertemente ligados como la afectividad, la autoestima y la motivación[3]. Estos elementos son claramente factores sociales, y como ya hemos dicho toda construcción social es susceptible al género. Así pues no debemos pensar que es lo mismo ser un estudiante hombre que mujer, ni que es lo mismo enseñarle a un hombre que a una mujer. Tampoco se trata de que desarrollamos un método de enseñanza para mujeres y otro para hombres, así como en las escuelas de nuestros hijos no hay un método específico para Juanita y otro para Paco, el método es uno sólo, pero es tal que toma en cuenta factores importantes para el aprendizaje, aunque estos sean de naturaleza ajena al tema a enseñar. Tampoco debemos volvernos investigadores en epistemología ni en estudios de género, hay materiales disponibles que nos ayudan a entender estos fenómenos, así como leemos novelas de misterio podemos leer algún libro sobre estos temas y aprender sobre ellos. Más aún, tenemos instituciones cuyas funciones incluyen ayudarnos en temas de trabajos dirigidos y transversalización de género como el Instituto Nacional de las Mujeres y sus sedes estatales y el Programa de Estudios de Género de la UNAM entre otros. La desigualdad de género es una enfermedad social dentro de nuestra comunidad y como con toda enfermedad los más responsable por hacer es curarla, de otra manera estaremos funcionando de manera ineficiente y arrastrando sufrimientos, tal vez nos pongan una que otra inyección que nos duela, pero yo opino que lo mejor es que vayamos al doctor.



[1] A Guide to Gender-Analysis Frameworks. Candida March, Inés A. Smyth, Maitrayee Mukopadhyay. Oxfam Publications 1999.
[2] Cultivando Cambios. Rebecca Fries. Oxfam.
[3] Inteligencia y afectividad. Piaget, J. Argentina: Aique 2005.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Video Motivacional

Invitando a la comunidad científica a pensar con perspectiva de género. Con un renovado respeto por los video-bloggs Anímese y comente :)



lunes, 15 de octubre de 2012

Ciencia y Género. Techo de Cristal.


Autora: Veronika Sieglin.

Continuamos con la serie de reseñas a los artículos de la Revista Ciencia en su edición de julio-septiembre 2012. En esta ocasión estudiamos el artículo que lleva por título el de esta entrada, reseñamos su contenido y damos nuestras sugerencias al final.

Se le llama “techo de cristal” a aquellos problemas que difícilmente podemos señalar de manera concreta pero que dificultan el ascenso de las mujeres dentro de las instituciones y en general el desarrollo de sus carreras profesionales. Para explicar este concepto el texto comienza con un análisis basado en datos de la UNESCO donde se observa que en las últimas décadas ha habido un aumento del gasto de los países para ciencia y tecnología, y que de hecho esto constituye una de las estrategias de desarrollo. Este gasto de recursos se refleja por ejemplo en el incremento del número de investigadores de tiempo completo que se dedican a labores científicas y tecnológicas, pero esto no va acompañado de una participación más equitativa de las mujeres en este campo profesional.

“Aun cuando son innegables los esfuerzos de instancias supra nacionales y nacionales para incorporar más mujeres a la ciencia y la tecnología a lo largo de las últimas décadas, los avances siguen siendo lentos y apuntan a la persistencia de problemas comunes que limitan un ingreso más vigoroso de las mujeres en este sector productivo. Estos problemas han sido denominados ‘techo de cristal’.” Cabe resaltar que esta problemática está extendida a nivel mundial, y la podemos encontrar en países cuyas leyes parecieran más favorables para las mujeres en comparación con México.

Una de las posibles causas del “techo de cristal” que menciona el texto es el entorno social y político, se sugiere que la sociedad ubica a las mujeres en un nivel inferior que a los hombres, esto crea un tope a priori para el desarrollo de las mujeres a la vez que influye en su toma de decisiones. Uno de los síntomas a nivel internacional es el menor número de vínculos internacionales que crean las mujeres científicas respecto a sus compañeros varones, poniéndolas en una desventaja competitiva. El texto menciona que dentro de las soluciones adoptadas por diversos países para enfrentar este problema están el apoyo a redes profesionales de mujeres, becas especiales, valoración de las contribuciones de las mujeres, sensibilización acerca de la discriminación que sufren e infraestructura social para hacer compatible el trabajo y la familia; aunque el texto no menciona ejemplos específicos de dichos apoyos.

Otra causa que se menciona es la disparidad en las relaciones de poder. Se da cuenta de la gran brecha entre hombres y mujeres en los puestos académicos más altos, así como en los ingresos salariales, a nivel nacional e internacional. Se analiza el impacto negativo de este empoderamiento desigual en dos ámbitos: formal e informal. En el ámbito formal se describen situaciones en las que al ser un varón el jefe o supervisor se tomaban medidas discriminatorias, estos problemas se sugiere resolverlos mediante instancias como defensorías o procuradurías de género. El ámbito informal se define como “un sistema de comunicación, interacción e intercambio entre diversos actores del mundo académico que no está regulado por la normatividad institucional”, como son las redes de apoyo, reuniones sociales, etc. en donde también se comparte (o no) información, se discute y decide el devenir científico de las personas, etc. El texto sugiere que en este ámbito las mujeres se encuentran con las mayores desventajas y le da un gran peso a este factor, notando que este tipo de segregación, aún cuando queda fuera de las normatividades, es parte de la dinámica política de la institución.

Se hace mención también del acoso laboral hacia las mujeres, entendido este como “los actos discriminatorios [que] se ejercen de forma sistemática, con una clara intención de daño a la víctima y por lo menos durante un periodo de seis meses.” Se reseñan algunos estudios sobre acoso laboral en México y en el extranjero. Además del impacto negativo directo de esta práctica en el ascenso laboral de las mujeres se hace énfasis en que “la exposición a tratos discriminatorios y al acoso laboral genera con el paso del tiempo perjuicios para el bienestar psicofísico de las víctimas”, lo cual aumenta la gravedad de este fenómeno, finalmente se sugiere realizar más investigaciones al respecto.  

El texto también señala que las políticas neoliberales fomentan la competencia dentro de las instituciones científicas, y que si bien esta competencia no es necesariamente negativa, tienden a favorecer la discriminación de grupos minoritarios. A este respecto se sugiere, como medida para romper el “techo de cristal”, el “adoptar políticas laborales que, en vez de propiciar la competencia de todos contra todos, con particular afectación de grupos minoritarios como las mujeres, ofrezcan condiciones de trabajo que favorezcan el despliegue de la creatividad e inteligencia de sus integrantes.”

Coincidimos con el artículo, añadimos que en el marco informal es donde pueden llegar a darse con más alevosía prácticas no sólo de acoso laboral si no también otro tipo de abuso como el maltrato emocional o el acoso sexual, los cuales también dificultan el desarrollo profesional y el bienestar psicofísico de las víctimas y que también valdría la pena analizar el impacto de estas prácticas en las instituciones mexicanas. Hacemos también énfasis en que la promoción del modelo de competencia de todos contra todos se inscribe dentro de los cambios sociales y económicos a nivel mundial, es decir, una vez más observamos que los modelos macroeconómicos de las sociedades hoy en día tienden mantener la opresión actual de las mujeres en vez de fomentar su desarrollo personal y laboral.

martes, 1 de mayo de 2012

"El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir. INTRODUCCIÓN.



Comenzamos reseñando la introducción de "El Segundo Sexo", por supuesto todos los comentarios acerca del texto, del resumen que aquí se plantea o las opinones que puedan surgir a partir de estos son bienvenidas.
Primero. Se plantea la pregunta ¿Qué es una mujer? Si rechazamos la resupesta simplista de que una mujer es la hembra de la especie humana (abrazando la idea central del documental de que "no se nace mujer"), entonces es fundamental empezar por dar una respuesta satisfactoria. Para empezar es claro que "basta andar con los ojos abiertos para darse cuenta de que la humanidad se compone de dos tipos de individuos cuyos vestidos, rostro, cuerpo, sonrisa, porte, intereses, ocupaciones son manifiestamente diferentes". La respuesta que da Simone dista de ser complaciente: La división biológica de sexos en machos y hembras es anterior a toda civilización, pero mujer es aquel ser que históricamente las sociedades han declarado como innesencial "en el corazón de una totalidad cuyos dos términos son necesarios el uno para el otro".

Segundo. ¿De dónde viene esta contradicción? "¿De dónde proviene que este mundo siempre haya pertenecido a los hombres y que solamente hoy
empiecen a cambiar las cosas? Y este cambio ¿es un bien?" Para responder estas preguntas en la complicada situación en que hombres y mujeres son jueces y parte, Simone sugiere que: 1) Dado que cada sector actúa bajo sus propios intereses, debemos ser nosotras quienes demos respuestas. 2) El estudio de estas preguntas no debe llevar a una discusión acerca de superioridad, inferioridad o igualdad de los sexos, debe retomarse desde nuestra propia experiencia "¿en qué habrá afectado a nuestra existencia el hecho de ser mujeres? ¿Qué portunidades, exactamente, nos han sido dadas y cuáles nos han sido negadas? ¿Qué suerte pueden esperar nuestras hermanas más jóvenes y en qué sentido hay que orientarlas?".

Tercero. A fin de cuentas ¿a qué queremos llegar con este estudio? A caracterizar cuáles son las circunstancias que limitan la libertad de las mujeres. Queremos descubrir qué significa desenvolvernos dentro de un mundo diseñado por hombres. Cuáles son las trabas que enfrentan las mujeres para desarrollar sus proyectos y cuáles podrían ser las soluciones.


jueves, 29 de marzo de 2012

"El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir

Para comenzar la discusion sugerimos estudiar el texto "El Segundo Sexo" (Le Deuxième Sexe) de Simone de Beauvoir que pueden encontrar en librerías o en la web, y para una introducción les dejamos el documental "No se nace mujer" de Virginie Linhart acerca de la autora de El Segundo Sexo, muy recomendable.


Resumen de "El Segundo Sexo":
INTRODUCCIÓN.
PRIMERA PARTE. DESTINO.
CAPÍTULO I. BIOLOGÍA.
CAPÍTULO II. EL PUNTO DE VISTA PSICOANALÍTICO.