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sábado, 10 de agosto de 2013

Sugerencias para lidiar con el "desorden de estudiante de posgrado".




Los chistes acerca de los momentos difíciles que pasamos como estudiantes de posgrado son de hecho chistosos, pero sería definitivamente más divertido que estos momentos fueran más livianos y pasajeros. Recomendamos echar un vistazo a la "Guía básica para sentirse bien" redactada por el médico Tomás Holguín que esperamos sirva para reducir los síntomas del "post-bachelor-disorder". Algunos extractos de esta guía que explica el modelo cognitivo para controlar las emociones negativas:

"Si alguna vez te has sentido realmente perturbado (una larga depresión, una ansiedad y angustia incontrolables, una ira que no puedes manejar, fobias, etc.) por algo que ha pasado y/o por cosas que aún pasan en tu vida, muy seguramente es debido a las interpretaciones que estás haciendo de esos eventos que suceden en tu vida cotidiana, es decir, a los significados que les das.

"...hacemos una breve introducción al modelo cognitivo de psicoterapia y explicamos una técnica de discusión de las cogniciones (más bien, distorsiones cognitivas) que fácilmente puede ser aplicada por todos para poder lograr un mayor control sobre nuestras emociones y/o comportamientos inapropiados (o desadaptativos)."


"A partir de su infancia, las personas desarrollan ciertas creencias acerca de ellas mismas, las otras personas y el mundo. Las creencias centrales son ideas tan fundamentales y profundas que no se suelen expresar , ni siquiera ante uno mismo. Estas ideas son consideradas por la persona como verdades absolutas, creyendo que es así como las cosas “son”.

"Estas creencias influyen en la forma de ver una situación, y esa visión a su vez influye en el modo como piensa, siente y se comporta."



La guía incluye una técnica de "triple columna" para discutir y reemplazar las creencias poco adaptativas, con  la idea de ser capaz de tener "una apreciación mas exacta y real de las mismas, y así obtenga alivio y bienestar emocional". Aquí la liga a la guía completa:


jueves, 18 de julio de 2013

Reseña de “El género: una categoría útil para el análisis histórico” de Joan W. Scott.


  

Eréndira Munguía Villanueva.



La autora señala la importancia de la inclusión de las mujeres como sujetos de estudio de las disciplinas científicas, en particular de la Historia, y el cómo esta modificación cambiaría no sólo nuestro entendimiento sobre lo que significa ser mujer sino las disciplinas mismas, en una retroalimentación entre el estudio de los procesos de género y el de las materias que lo incluyan en su desarrollo.

La autora propone una definición de género que contemple la historia de las mujeres, revisa los avances en materia de género de las principales corrientes feministas y concluye que es más acertado ver el concepto de género como un proceso más que como un vocablo estático: “Quienes quisieran codificar los significados de las palabras librarían una batalla perdida, porque las palabras, como las ideas y las cosas que están destinadas a significar, tienen historia”. Pero en la lectura se señala una primera problemática, que la Historia ha escapado del estudio de las mujeres. Ha descrito los entramados sociales a través del tiempo sin mencionar coherentemente a las mujeres y sólo dándoles un lugar esporádico, indicando apenas la aparición de algunas mujeres en los mayores movimientos sociales, pero contando los hechos siempre desde una perspectiva masculina, lo que ha dado un sesgo a la Historia como disciplina.

Con el afán de rescatar lo que de ellas considera valioso, la autora hace una revisión de las que considera las principales corrientes feministas que a su ver son: la que intenta explicar los orígenes del patriarcado, la socialista feminista y la del psicoanálisis. Reconoce la importancia de cada una en el estudio de las cuestiones de género así como en los avances ganados por los derechos de las mujeres, pero critica cada una de estas corrientes en lo que considera sus limitaciones.

Las teóricas del patriarcado refieren a una “necesidad”, como deseo innato, del hombre de dominar a la mujer, y una desventaja también innata en las mujeres a causa de la maternidad o la sexualidad. Las propuestas de solución a la problemática de las mujeres son, para aquéllas que ponen el problema en la maternidad, modificar procesos biológicos para ir eliminando las desventajas que la procreación imprime a las mujeres; y la introspección reflexiva de las mujeres para aquellas que proponen como causal de los problemas la sexualidad, suponiendo que este ejercicio llevará al conjunto de mujeres a su emancipación. La autora critica una generalización excesiva, para ella esta teoría no contempla otro tipo de fenómenos, no distingue entre problemas comunes a todas las sociedades y aquéllos particulares de cada sociedad, es decir, deja de lado que los problemas de las mujeres (así como las mujeres mismas) cambian en cada etapa histórica a otra, y de una cultura a otra, lo cual forzosamente empobrece las conclusiones obtenidas en base a esta teoría.

Sobre las feministas marxistas, reconoce que han tenido un enfoque más histórico, legado del marxismo. Reconoce sus alcances en cuanto a considerar dos sistemas distintos de opresión, el económico y el de género que si bien tienen cierta independencia interactúan apoyándose uno a otro. Opina por otro lado que el enmarcar las relaciones de género a las relaciones económicas propicia un sesgo negativo a los estudios de género y a las explicaciones de la opresión de la mujer, poniendo rígidamente la economía como factor principal.

En cuanto a la teoría del psicoanálisis, hace hincapié en dos escuelas principales que intentan explicar la construcción del género. La primera que resalta la experiencia real (por ejemplo la sensorial o el cómo percibe el niño a sus cuidadores), mientras que la segunda lo hace con el lenguaje (sistemas de significados como el habla, la lectura y la escritura), para esta última el estudio del inconsciente es esencial en el entendimiento de cómo se construye el género. De la primera escuela la autora opina que “Esta interpretación limita el concepto de género a la familia y a la experiencia doméstica, por lo que no deja vía para que el historiador relacione el concepto (o el individuo) con "otros sistemas sociales de economía, política o poder”. Respecto al enfoque del lenguaje y de construcción de significados rescata lo positivo de “sugerir que masculino y femenino no son características inherentes, sino construcciones subjetivas… [que] el sujeto está en un proceso constante de construcción y ofrece una forma sistemática de interpretar el deseo consciente e inconsciente”. La crítica que la autora hace a esta última teoría es que tiende a la “fijación exclusiva sobre cuestiones del ‘sujeto’… [y] a universalizar las categorías y la relación entre varón y mujer” dando esto como consecuencia que “no permite introducir una noción de especificidad y variabilidad histórica”.

En resumen, sin desechar los avances de todas estas corrientes, la autora señala su inflexibilidad e invariabilidad histórica y propone continuar los estudios de género sometiendo “continuamente nuestras categorías a crítica y nuestros análisis a la autocrítica”. Propone un nuevo paradigma que tome en cuenta la complejidad de las relaciones de género, que asuma que lo más probable es que las dinámicas de género de las sociedades seas tan complejas que podría ser que escape de nuestra capacidad de entendimiento. "Necesitamos examinar atentamente nuestros métodos de análisis, clarificar nuestras hipótesis de trabajo y explicar cómo creemos que tienen lugar los cambios. En lugar de buscar orígenes sencillos, debemos concebir procesos tan interrelacionados que no puedan deshacerse sus nudos.” Retoma la metodología constructivista al afirmar "...son los procesos lo que debemos tener en cuenta continuamente. Debemos preguntarnos con mayor frecuencia cómo sucedieron las cosas para descubrir por qué sucedieron”.

Da una definición del género en dos partes "... [que] están interrelacionadas, pero deben ser analíticamente distintas… [primero] el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y [segundo] el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder."

Divide la primera parte de esta definición en cuatro características principales del género “como elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias percibidas entre los sexos” las cuales se encuentran interrelacionadas.  “Primero, símbolos  culturalmente disponibles que evocan representaciones”, como la pureza de la virgen María o mitos de oscuridad y corrupción de las mujeres. “Segundo, conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos… esos conceptos se expresan en doctrinas religiosas, educativas, científicas, legales y políticas, que afirman categórica y unívocamente el significado de varón y mujer, masculino y femenino”.  La tercera característica podríamos decir que engloba aspectos prácticos de la sociedad e incluye los sistemas de parentesco (la constitución de la familia, la cual cambia de un momento histórico a otro e incluso de una cultura a otra), la economía y la política. El cuarto aspecto es la identidad subjetiva. Propone como eje de estudio el tratar de echar luz a la manera de relacionarse de estos cuatro aspectos.

La segunda parte de la definición gira en torno a la afirmación de que “Podría mejor decirse que el género es el campo primario dentro del cual o por medio del cual se articula el poder", señalando que "No es el género el único campo, pero parece haber sido una forma persistente y recurrente de [por ejemplo] facilitar la significación del poder en la tradición occidental, judeo-cristiana e islámica”. La autora sugiere que lo que el género sea para una sociedad influye en las estructuras de poder de las mismas, desde la familia hasta las superestructuras, y en un sentido inverso que las relaciones de poder de una sociedad influyen en lo que simboliza el ser hombre o mujer. En este sentido comenta “los cambios en las relaciones de género pueden ser impulsados por consideraciones de necesidades de Estado… La relación entre regímenes autoritarios y control de las  mujeres ha sido denunciada pero no suficientemente estudiada”. En cuanto a la relación entre estructuras de poder y dinámica de género en la sociedad afirma que “La propia alta política es un concepto de género, porque establece su crucial importancia y el poder público, las razones y el hecho de su superior autoridad, precisamente en que excluye a las mujeres de su ámbito”.

Para cerrar la autora propone tratar de resolver las interrogantes sobre cuál es la influencia de las relaciones de género en el devenir político de las sociedades, más aún, cuáles son las relaciones entre las estructuras de poder político y económico y las relaciones de género, y atacar estos temas teniendo en cuenta siempre la dinámica cambiante de los mismos.

domingo, 19 de mayo de 2013

Pour qui tu danses?

Aquí la traducción al francés de "¿Y tú para quién bailas?" Muchísimas gracias a la traductora, una talentosa mujer en ciencia que tenemos la fortuna de conocer, Silvia sos grande.



Est-ce que je vous ai déjà dit que j'aime danser? Je pense que oui... enfin, cette fois je suis un cours de danse orientale. L'une des difficultés d'apprendre une nouvelle danse populaire c'est que, on se basant sur un rythme qui nous est étrange, on doit imiter des mouvements  qui ont été  associés à la musique de façon naturelle par quelqu'un qui pendant toute sa vie a écouté ce genre de rythme. Il faut en même temps lever le pied au rythme, bouger les hanches et les épaules, faire des figures avec les mains, et comme si cela ne suffisait pas, il faut faire attention aux variations de la musique pour en faire autant avec les mouvements. Normalement on y arrive après quelques séances, mais l'effort nous fait finir avec une grimace au lieu d'une belle sourire de danseuse heureuse. C'est à ce moment où le prof o la prof de n'importe quelle danse dit "on danse aussi avec le visage; souriez, flirtez, levez le visage". Ma prof de danse orientale insiste beaucoup à ce sujet; elle fait très attention à toutes, aussi bien en groupe qu'individuellement : "¡Eréndira, on danse aussi avec le visage!", donc on fait l'effort "extra" de sourire. La dernière séance, après plusieurs rappels individuelles, elle nous a expliqué ce que pour moi a été vraiment une révélation (il faut clarifier que le course est que pour les filles) :

"Les filles, comme vous voyez, ceci c'est une danse très sensuelle; chacune danse pour soi même, donc il faut se séduire soi même. Alors, regardez vous dans le miroir; il faut que ça vous plaise ce que vous voyez, si vous vous sentez séduites ça veut dire que vous êtes sur le bon chemin."

Toutes les filles nous sommes regardées dans le miroir et nous sommes souries à nous mêmes, il y en avait qui s'est rapprochée pour mieux se regarder. C'est ici que la magie s'est lâchée; avec l'idée de séduction mise dans la tête (au moins pour moi) c'était beaucoup plus facile de garder la posture, et de mieux définir et harmoniser les mouvements. Je suis sortie de la séance en réfléchissant sur cette philosophie de la danse orientale, et je n'ai pas pu éviter d'imaginer d'autres applications. Oui, une conversation, les danses en couple, la séduction, le sexe, engagent pas juste soi même, mais ils engagent certainement soi même. À vrai dire, on peut pas savoir exactement ce que notre partenaire sent émotionnellement ou physiquement, on peut juste savoir ce qu'on sent soit même, et si on se sent séduite c'est parce qu'on a fait quelque chose de bien. Bien sûr qu'il ne s'agit pas d'obtenir du plaisir aux dépens d'un autre; si ce que tu fais te fait du bien mais il va nuire à ton partenaire alors il y a quelque chose qui va pas, donc il va falloir faire des aménagements. Mais ça ne fait de mal a personne quand on danse une bonne cumbia, même si on connaît que le pas de base et quelque tour timide, et même si ton partenaire aimerait bien que tu déchires quand tu secoues les fesses: "Si ce que tu fais te séduit, tu es sur le bon chemin".

C'est comme ça qu'un cercle vertueux est crée: puisque ce que tu fais te donne du plaisir, tu es motivée à t'excercer, donc tu amélioreras et tu auras plus d'outils pour mieux te faire plaisir. Bien qu'on le sait, dire "on se fout de ce que les gens pensent" c'est plus facile à dire qu'à faire pour quelques personnes (moi incluse). Par contre, ce que je crois vraiment c'est qu'on peut apprendre à s'aimer soi même suffisamment pour apprécier notre propre opinion à sa juste valeur. Un exemple un peu rudimentaire c'est le sexe entre deux personnes; ce que tu sens représente au moins le 50%, et il n'y a pas de raison à priori pour penser autrement.

Tout compte fait, nous les filles du cours de danse orientale ne sommes là que pour danser dans notre salle de danse, mais pour apprendre des mouvements et pour s'amuser les mettant en pratique une fois l'occasion arrivée. Une chose est très claire: se séduir soi même est essentiel pour l'apprentissage. Donc, ne posons pas tout le poids de notre plaisir sur le dos de notre partenaire; prenons conscience de la valeur et de la nécessité de prendre en charge nos propres sensations, même si ça ne depends pas que de nous. En plus, en prenant la responsabilité de notre propre plaisir, on peut modifier des choses qu'on n'aime pas sans compter que quelqu'un le fasse pour nous.

D'ailleurs, j'ai souvent entendu dire "je ne danse pas parce que je connais qu'un ou deux tours". Tourner ne devient indispensable que si tu es une toupie ou si tu veux gagner une compétition de danse à la télé; même dans ce cas là, les meilleurs couples (et ça je le sais de première main) ne sont pas ceux qui tournent sans cesse, mais ceux qui montrent le plaisir de danser au rythme. La recommandation est, donc: monte le volume et surtout essaie de te séduir toi même.

jueves, 9 de mayo de 2013

Cuantificando la Inequidad.


Recordemos la pregunta que nos atañe ¿Por qué las mujeres seguimos encontrando dificultades específicas para desenvolvemos en las esferas académicas, y cómo resolver esto?

El primer paso es hacer visible de qué dificultades estamos hablando, en dónde se notan o cuáles son los síntomas de una diferencia concerniente al género en la academia. La revista Nature nos da en su edición dedicada a las mujeres en ciencia herramientas para comenzar a visualizar esto. En esa ocasión queremos invitar a la lectura de "Inequality quantified: Mind the gender gap" de Helen Shen.

En este reporte podemos ver primero la diferencia en números entre hombres y mujeres en la academia en Estados Unidos, así como la diferencia de salarios, para los años entre 1973 y 2008. Es de notar que las disciplinas con mayor diferencia en el número de hombres y mujeres con doctorado empleados en la academia son las ingenierías, física y matemáticas.

"Uno de los problemas más persistentes es que una fracción desproporcionada de mujeres calificadas abandonan la carrera científica en las primeras etapas." Se reporta que una posible causa de esto es la falta de modelos a seguir. Un problema ligado a este es que muchas mujeres optan por no postularse a puestos de mayor definitividad. Otro hecho notable es que  al parecer las mujeres que tienen en sus planes de vida tener hijos interrumpen su carrera académica con mucho más frecuencia que hombres en las mismas circunstancias.

En cuanto al financiamiento para la investigación que reciben las mujeres en comparación con los hombres los datos varían considerablemente por región geográfica y disciplina. Pese a que los números muestran que las mujeres siguen recibiendo menor remuneración que sus colegas varones, sigue siendo difícil encontrar evidencias de que exista discriminación de hacia las mujeres en este aspecto. Uno de los pocos trabajos al respecto es el estudio de Jo Handelsman que hemos reseñado anteriormente. En Estados Unidos la brecha salarial más crítica ense encuentra en física y astronomía, donde las mujeres perciben salarios en promedio 40% más bajos que sus compañeros hombres.

El artículo expresa en lo que hemos insistido antes, que la problemática de género, aún restringiéndonos a la academia, es un problema complejo y que seguramente habrá que atacarlo desde diferentes frentes. Los datos sugieren que de alguna manera las mujeres tienden a una actitud derrotista hacia sus carreras con mayor frecuencia que los varones, con lo cual no queremos de ninguna manera dar a entender que sean culpables de los problemas que enfrentan. Una pregunta que regresa es ¿por qué estas brechas son más marcadas en la ciencias exactas que en las humanidades? Si consideramos que antes de comenzar los estudios universitarios todos recibimos en promedio la misma educación tanto en los colegios como en los hogares ¿qué está haciendo la diferencia dentro de las universidades y los centros de investigación?

Algo que se me ocurre, por ahora solamente como una opinión, es que es posible que las estudiantes de carreras como psicología o ciencias sociales estén encontrando herramientas que les permitan continuar sus carreras de manera más eficiente, y que este "algo" puede estar faltando en las carreras como ingeniería o ciencias exactas. Esperamos encontrar herramientas que nos permitan formular una hipótesis en este sentido y abordarla en entradas posteriores.


domingo, 5 de mayo de 2013

¿Y tú, para quién bailas?


¿Ya les conté que me gusta bailar? Creo que sí… bueno, pues ahora estaba en la clase de danza árabe. Una de las dificultades de aprender un nuevo baile popular es que con base a un ritmo para uno más o menos desconocido, se deben emular movimientos que fueron asociados a la música de manera natural por personas que posiblemente lleven toda la vida escuchando este tipo de cadencia. Así que al mismo tiempo hay que levantar el pie al ritmo, mover la cadera, sacudir los hombros, hacer figuras con las manos y por si fuera poco estar pendiente a los cambios en la música para hacer alguna variación de todo lo anterior. En general uno lo logra con unas cuantas sesiones de práctica, pero el esfuerzo hace que una termine con cara de pujido en vez de una bonita sonrisa de bailarina feliz. Es entonces cuando el profesor o profesora de danza (esto en cualquier danza) dice “también se baila con la cara, sonrían, pongan ojos coquetos, levanten el rostro”. Mi maestra de árabe nos lo recuerda bastante y de hecho está pendiente de cada una de nosotras y nos hacía la recomendación individual: “¡Eréndira, también se baila con la cara!”, y entonces una hacía el “esfuerzo extra” de sonreír. La clase pasada después de varios recordatorios individuales tuvo que explicarnos lo siguiente que fue de plano una revelación, cabe aclarar que la clase es sólo para que la tomen mujeres:
“Miren chicas, este como pueden ver es un baile muy sensual y como ven cada una está bailando para sí misma, entonces este baile se trata de seducir pero de seducirse a ustedes mismas. Así que véanse en el espejo, tiene que gustarles lo que ven y si se sienten seducidas es que lo están haciendo bien.”

Todas nos miramos y sonreímos a nosotras mismas, algunas hasta nos acercamos al espejo para vernos mejor. Y entonces la magia comenzó, con esto de seducirse a una misma en mente (al menos para la que escribe) fue mucho más fácil mantener la postura, marcar mejor los movimientos y armonizarlos. Salí de la clase pensando en esta parte de la filosofía del baile oriental y no pude menos que imaginar otras aplicaciones. Sí, una conversación, los bailes en pareja, la seducción, el sexo, se tratan no sólo de uno@ mism@, pero seguramente también se tratan de un@ mism@. La verdad es que no podemos saber a ciencia cierta lo que nuestra pareja siente ni emocional ni físicamente, sólo podemos estar seguros de lo que nosotros sentimos, y si nos sentimos seducidos por nosotros mismos debe ser porque algo estamos haciendo bien. Por supuesto se entiende que no se trata de obtener placer a pesar del otro, si lo que estás haciendo te produce placer a ti pero daña a tu compañer@ entonces algo va mal,  un@ u otr@ tendrán que cambiar algo. Pero por ejemplo qué daño puede hacer el que un@ aproveche plenamente del disfrute que provoca en un@ mismo bailar una buena cumbia, aunque sepas sólo el paso básico y alguna vuelta tímida y aún si tu pareja desearía que fueras un profesional de la movida de bote: “Si lo que haces te seduce a ti mism@ es que algo estás haciendo bien”.

Así se crea un círculo virtuoso, como lo que haces te da placer, te dan ganas de intentarlo de nuevo y eventualmente mejorarás, tendrás más herramientas que te permitirán disfrutar mejor. Y es que aunque en teoría sepamos esto, para algunos (al menos para la que escribe) el “no importa el qué dirán” es una frase más fácil de decir que de poner en práctica. Lo que sí creo fuertemente es que podemos aprender a querernos a nosotros mismos lo suficiente para valorar nuestra propia opinión en una medida más justa. Por poner un ejemplo tal vez algo burdo, en el sexo que sólo se trata de dos personas (en general), lo que tú estás sintiendo cuenta, por lo menos, en un cincuenta por ciento, y no hay a priori una razón para pensar distinto.

Finalmente las chicas de la clase de árabe no vamos sólo para bailar en ese salón de estudio, sino para aprender pasos y llegada la ocasión de escuchar música oriental poder disfrutar mejor de los movimientos que realizamos; pero algo nos quedó claro, seducirnos primero a nosotras mismas es necesario para este aprendizaje. No pongamos pues toda la carga de disfrute en hombros del otro, seamos consientes de que atender nuestra propia sensación es valioso y necesario, aunque no se trate sólo de nosotr@s. Esto además nos sirve para sabernos responsables de nuestro propio disfrute, así si algo no nos gusta poder cambiarlo nosotros mismos, sin esperar tanto que los demás lo hagan por nosotros.

Por cierto he escuchado muchas veces la frase “no bailo porque nada más me sé como dos vueltas”. Dar vueltas es imprescindible sólo si eres un trompo o si quisieras ganar una competencia de baile por televisión, pero las mejores parejas para bailar, y esto lo digo de primera mano, no son las que giran sin parar sino aquellas en las que se nota el disfrute que les provoca el fluir del ritmo. La recomendación es pues, súbele a la música y antes de que cualquier otra cosa pase busca seducirte a ti mism@.

domingo, 31 de marzo de 2013

Reconociéndonos a Nosotras Mismas.

Una de las entradas que más participación ha tenido es la que aborda el tema de relaciones de pareja entre profesor@s y alumn@s, veremos cómo podemos utilizar el concepto de transversalización para echar luz sobre el tema. Antes de avanzar aclaramos una vez más que no estamos en contra del amor o la atracción entre dos personas, el problema es que un docente es siempre una figura de autoridad y esto puede dar pie a que haya situaciones de acoso o de maltrato debido a que la relación sentimental no comienza en igualdad de condiciones. Aunado a esto, en general, existe cierta presión ejercida por el medio que tiende a culpabilizar a las mujeres que pasan por situaciones de acoso o maltrato, y el ámbito académico no está del todo libre de este tipo de actitudes. Todos nosotros hemos escuchado tanto en la calle como en foros políticos, económicos y de impartición de justicia frases del estilo “ella se lo busca”, “seguro lo que pasa es que quiere algo más”, "ni es para tanto"  y otras más que señalan a las mujeres como las generadoras y responsables de estas situaciones y minimizan su gravedad. Hemos mencionado que ciertos procesos a mediano y largo plazo son necesarios para realmente cambiar nuestra ideología y transformar nuestros propios roles de género por unos más acordes a nuestras necesidades, ambiciones o intereses. Estos procesos requieren que reflexionemos sobre nuestras propias actitudes y acciones, y muy probablemente también un agente externo que nos guíe en esta tarea. Estos procesos entran en lo que se ha llamado transversalización de género. 



Para comenzar a calentar motores en búsqueda de la transversalización quizás podamos comenzar reflexionando sobre nuestro entorno inmediato. Cuáles son los comentarios que hemos escuchado sobre temas de género, de qué manera se abordan en nuestras escuelas, existe o no un espacio para este tipo de discusiones, etc. Por ejemplo ¿qué opinas de la siguiente imagen?






¿Qué lenguaje usamos para referirnos a nuestros colegas, estudiantes o a nosotros mismos? ¿Qué tanta apertura para ir eliminando nuestros propios prejuicios tenemos? ¿Qué tanto espacio permitimos para que los demás compartan sus opiniones, inquietudes o necesidades? 

Como vemos este es un tema complicado que requiere de un trabajo a todos los niveles, desde la observación crítica y rigurosa de normas y conductas a nivel institucional, hasta la reflexión y la crítica personal. Queremos hacer un énfasis en el último punto, en la necesidad del autoconocimiento. En una situación de acoso, de maltrato en general, hay dos actores, el primero es quien lo ejerce, pero el segundo puede tomar acciones para detenerlo o por el contrario consentirlo quizás de manera inconsciente. La capacidad para responder a una situación que nos daña depende de factores como la autoestima, el autoconcepto, etc. Mientras más se quiera uno a sí mismo tendrá más recursos para superar dichas situaciones, mientras menos se quiera uno a sí mismo será más difícil. Cada quien es responsable de su autoestima, de sus sentimientos y emociones, a veces en estos asuntos no nos es posible ayudar en mucho a los demás, aún así podemos cuidar que el ambiente sea adecuado para que las personas que están en él desarrollen de manera funcional este tipo de cualidades personales. Esto último sólo es posible si previamente hemos reconocido en nosotros mismos la necesidad de cambio, a la vez de estar consientes de que más saludable que imponer nuestras opiniones es fomentar el que cada quien construya sus propios instrumentos para enfrentar el mundo. 

¿De qué manera coordinar las distintas tareas que la empresa demanda? Podríamos apoyarnos en las palabra de Marcela Lagarde (tomado del libro “Mujeres Invisibles” de Carme Valls Llobet) “debe actuarse en varias direcciones simultáneamente: 

“En primer lugar, estamos comprometidas para contribuir a reparar a cada mujer con acciones inmediatas y eficaces y para no posponer la satisfacción de las necesidades personales ni hacerlas depender de otras circunstancias. 

“En segundo término, nos esforzamos por desarrollar en cada una de nosotras la conciencia crítica feminista sobre la vida personal y su relación dialéctica con la dimensión externa de la vida social. Es imprescindible darnos cuenta de que la dominación de género no es solo externa, sino que anida en nosotras mismas, coexiste con nuestros anhelos de bienestar y los hostiga. 

“En tercer lugar, nos importa contribuir a la fortaleza personal de cada mujer para que la participación social o política no sea en desmedro de cada una, y podamos intervenir en el mundo para avanzar individual y colectivamente. Es primordial que cada mujer tenga una existencia que la sustente para enfrentar la vida y experimentar el bienvivir.” 

Aterrizando un poco cada sugerencia respectivamente: 

Continuar los trabajos dirigidos, las partidas presupuestales especiales para mujeres, el análisis de una posible legislación en cuanto a las relaciones profesor-alumno, etc. 

Reflexionar nosotros mismos nuestra postura ante cada uno de los aspectos que conforman la problemática de género dentro de nuestra comunidad, dentro de nuestra propia vida y nuestra interacción con los demás. 

Emprender un proceso enfocado a resolver nuestros problemas estructurales, es decir, un proceso de transversalización, para promover un cambio profundo con el objetivo de reducir las diferencias de poder, eliminar el acoso y cualquier otro factor adverso al desarrollo de las mujeres. En este proceso un paso esencial es promover el conocimiento de nosotras mismas, liberarnos de presiones externas que sean perjudiciales para nuestra salud física y emocional, y así fortalecer las herramientas que nos permitan defendernos de mejor manera ante posibles agresiones. 

Con dedicatoria para los lectores que han puesto interés en esta discusión :) Dejamos recomendaciones de lecturas serias y accesibles que nos parecen de mucha ayuda para entender estos temas, además de ser herramientas muy buenas para reconocernos a nosotr@s mism@s: 


“Mujeres invisibles” de Carme Valls Llobet. Barcelona 2006. 

“Aprendiendo a quererse a sí mismo” de Walter Riso. 1990. 

“Cuestión de dignidad” de Walter Riso. 2002.

lunes, 1 de octubre de 2012

"El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir. PRIMERA PARTE. DESTINO.


CAPITULO II. EL PUNTO DE VISTA PSICOANALÍTICO.

Para destacar el atraso en la comprensión de la psique femenina, el capítulo comienza reseñando brevemente un trabajo anterior a Freud, cuya conclusión es que lo concerniente a la libido es de aspecto totalmente masculino. Simone reconoce el avance en el trabajo de Freud al desarrollar una teoría para comprender el desarrollo psicológico de las mujeres. La teoría de Freud está basada en el desarrollo sexual, para las mujeres plantea por ejemplo una etapa dominada por un complejo llamado de Electra, la versión femenina del complejo de Edipo, y reconoce la importancia de dos centros eróticos femeninos: el clítoris y la vagina. La primer crítica a este trabajo es que más que ser un estudio en sí es una adaptación de la versión masculina, lo cual la hace poco sostenible, por ejemplo la teoría  incluye una fase en el desarrollo de la niña marcada por un complejo de castración, queriendo decir que la niña siente frustración por no tener pene, pero dado que no hay un conocimiento sensorial de lo que es tener un pene, no es posible que la niña experimente dicha frustración.

Simone reseña otra teoría, la de Adler, esta plantea como motor del desarrollo de la mujer un sentimiento de vergüenza de lo femenino y de envidia de lo masculino, no ya por un sentimiento de castración física si no por una valoración de lo femenino como inferior, debido a la percepción del entono social que da posiciones privilegiadas a los hombres en la familia, la educación, etc. Según Adler la mujer tiende entonces a masculanizarse o a luchar contra el hombre, resolviendo su conflicto a través de la maternidad. Una primera crítica a esta teoría es que no intenta develar la cuestión fundamental del origen de los privilegios del hombre dentro de la sociedad. Otra crítica es que en oposición a Freud, deja de lado el aspecto sexual, que si bien no es el único factor en el desarrollo humano sí es parte fundamental de éste.

La queja principal de Simone a estas dos teorías es su carácter determinista, es decir, suponen a priori que durante el desarrollo de cualquier persona aparecerán conflictos específicos y que el devenir del individuo estará marcado por la resolución o no de estos conflictos. Pero el desarrollo humano es mucho más dinámico que esto, ya que involucra a cada instante el reconocimiento y asimilación del entorno exterior, las construcciones mentales de cada individuo como el orgullo, la vergüenza, la envidia, etc. dependen fuertemente de sus propias experiencias. Aún así hay ciertas constantes, ciertas situaciones y conductas que se experimentan en general por todas las personas, esta generalidad hace de las teorías psicoanalíticas una herramienta válida. Pero las etapas que marcan el desarrollo mental son de una naturaleza dinámica, por ejemplo no necesariamente lineal, y plantean al individuo retos para los cuales habrá múltiples opciones de resolución, y cada persona optará o no por alguna solución según su propia experiencia.

Simone comenta que en el ámbito sexual, en principio por meras razones anatómicas, para los niños es más fácil explorar sus genitales, que incluso se le dan atribuciones al pene que los ayudan a reafirmarse como individuos dentro de una sociedad. Para las niñas el proceso de reconocimiento de su sexualidad es más complicado, lo cual invitaría a concluir que dada la importancia de la sexualidad en el desarrollo humano, las mujeres se encuentran en desventaja respecto a los varones en cuanto a su desarrollo psicológico. Pero Simone resalta que  tampoco esta posible diferencia dentro del desarrollo psicológico implica automáticamente que el destino de la niña sea convertirse en un ser sometido, deberíamos preguntarnos por las razones por las que las sociedades dan dichas atribuciones al falo, “Solo en el seno de la situación captada en su totalidad funda el privilegio anatómico un verdadero privilegio humano”. Debemos entonces seguir nuestra búsqueda de las razones del destino femenino.